Multitudes lloran muerte del ayatollah en medio de bombardeos
Redacción. Cientos de miles de personas salieron a las calles de la capital iraní y de otras ciudades del país para expresar su duelo por la muerte del ayatollah Ali Jamenei, fallecido durante los bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos que continuaron por segundo día consecutivo.
En la plaza Enghelab —también conocida como Plaza de la Revolución— en Teherán, multitudes vestidas de negro ondearon banderas iraníes y fotografías del líder supremo mientras coreaban consignas contra Washington y Tel Aviv. Las concentraciones se replicaron en ciudades como Shiraz, donde los manifestantes exigieron a las fuerzas armadas “vengar” el asesinato.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó la represalia como un “derecho y deber legítimo” de la nación, al afirmar que el asesinato constituye “una declaración de guerra abierta contra los musulmanes, especialmente los chiítas”. En la misma línea, el canciller Abbas Aragchi aseguró que Irán no se fijará “ningún límite” para defender a su pueblo, en respuesta a advertencias del presidente estadounidense Donald Trump de abstenerse de represalias.
Gobierno provisional y sucesión
Tras la muerte del líder supremo, se activó un mecanismo constitucional para garantizar la continuidad del poder. El clérigo Alireza Arafi fue designado miembro jurista del Consejo de Liderazgo, integrando un triunvirato provisional junto con Pezeshkian y el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Ejeï.
La elección del nuevo líder supremo recaerá en la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 clérigos chiítas electos por voto popular, que requerirá al menos 56 sufragios para nombrar al sucesor.
Golpe a la cúpula militar
Los bombardeos también habrían dejado sin vida a altos mandos militares, entre ellos el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el jefe del Estado Mayor General, Abdolrahim Mousavi; y el jefe de la oficina militar del líder supremo, Mohammad Shirazi. Los Guardianes de la Revolución informaron que siete altos mandos murieron en los ataques.
En contraste con las escenas de duelo, también circularon videos verificados por agencias internacionales que muestran celebraciones aisladas en ciudades como Dehloran, Karaj e Izeh, donde algunos ciudadanos derribaron estatuas o festejaron en las calles. La diáspora iraní realizó manifestaciones similares en ciudades de Estados Unidos y Europa.
El país entra ahora en una etapa de máxima tensión interna y regional, con un liderazgo interino en funciones, presiones internacionales crecientes y el riesgo latente de una escalada militar de mayores proporciones en Medio Oriente.
Multitudes lloran muerte del ayatollah en medio de bombardeos
Redacción. Cientos de miles de personas salieron a las calles de la capital iraní y de otras ciudades del país para expresar su duelo por la muerte del ayatollah Ali Jamenei, fallecido durante los bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos que continuaron por segundo día consecutivo.
En la plaza Enghelab —también conocida como Plaza de la Revolución— en Teherán, multitudes vestidas de negro ondearon banderas iraníes y fotografías del líder supremo mientras coreaban consignas contra Washington y Tel Aviv. Las concentraciones se replicaron en ciudades como Shiraz, donde los manifestantes exigieron a las fuerzas armadas “vengar” el asesinato.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó la represalia como un “derecho y deber legítimo” de la nación, al afirmar que el asesinato constituye “una declaración de guerra abierta contra los musulmanes, especialmente los chiítas”. En la misma línea, el canciller Abbas Aragchi aseguró que Irán no se fijará “ningún límite” para defender a su pueblo, en respuesta a advertencias del presidente estadounidense Donald Trump de abstenerse de represalias.
Gobierno provisional y sucesión
Tras la muerte del líder supremo, se activó un mecanismo constitucional para garantizar la continuidad del poder. El clérigo Alireza Arafi fue designado miembro jurista del Consejo de Liderazgo, integrando un triunvirato provisional junto con Pezeshkian y el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Ejeï.
La elección del nuevo líder supremo recaerá en la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 clérigos chiítas electos por voto popular, que requerirá al menos 56 sufragios para nombrar al sucesor.
Golpe a la cúpula militar
Los bombardeos también habrían dejado sin vida a altos mandos militares, entre ellos el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el jefe del Estado Mayor General, Abdolrahim Mousavi; y el jefe de la oficina militar del líder supremo, Mohammad Shirazi. Los Guardianes de la Revolución informaron que siete altos mandos murieron en los ataques.
En contraste con las escenas de duelo, también circularon videos verificados por agencias internacionales que muestran celebraciones aisladas en ciudades como Dehloran, Karaj e Izeh, donde algunos ciudadanos derribaron estatuas o festejaron en las calles. La diáspora iraní realizó manifestaciones similares en ciudades de Estados Unidos y Europa.
El país entra ahora en una etapa de máxima tensión interna y regional, con un liderazgo interino en funciones, presiones internacionales crecientes y el riesgo latente de una escalada militar de mayores proporciones en Medio Oriente.