Corea del Sur presenta al primer robot monje budista del mundo

Seúl, Corea del Sur – En un hecho sin precedentes que marca un momento histórico en la relación entre tecnología y religión, Corea del Sur llevó a cabo la ordenación simbólica de su primer robot monje budista, un acontecimiento celebrado en el templo Jogyesa, ubicado en la ciudad de Seúl y considerado el principal centro espiritual de la Orden Jogye, la rama budista más importante del país.

El robot, llamado Gabi, fue presentado oficialmente durante una ceremonia especial realizada el 6 de mayo de 2026, en vísperas de las celebraciones por el nacimiento de Buda.

Gabi es un robot humanoide de aproximadamente 1.30 metros de altura, diseñado para representar una fusión entre tradición espiritual y avances tecnológicos.

Durante la ceremonia, vistió las tradicionales túnicas budistas y siguió una serie de rituales adaptados a su naturaleza mecánica. Los monjes colocaron alrededor de su cuello un collar de 108 cuentas de oración, símbolo importante dentro del budismo que representa la purificación de los deseos terrenales.

Además, en lugar del tradicional ritual de quemadura de incienso que reciben los nuevos monjes como señal de compromiso espiritual, se colocó una insignia conmemorativa sobre su brazo metálico.

Uno de los aspectos más llamativos de esta ceremonia fue la adaptación de los cinco preceptos budistas para un ser artificial.

Entre ellos se incluyeron principios como no causar daño a seres vivos ni objetos, respetar a los humanos, no actuar de manera engañosa y utilizar la energía de manera moderada, evitando la sobrecarga.

Estos principios fueron diseñados como una reflexión ética sobre el papel que los robots podrían desempeñar en la sociedad futura.

La iniciativa forma parte de un esfuerzo de la Orden Jogye por acercar el budismo a las nuevas generaciones, especialmente en un contexto donde la práctica religiosa ha disminuido considerablemente entre los jóvenes surcoreanos.

Según datos recientes, solo 16 % de la población surcoreana se identifica como budista, una reducción importante frente a décadas anteriores.

Ante este panorama, líderes religiosos han apostado por integrar herramientas tecnológicas, redes sociales y propuestas innovadoras para renovar el interés espiritual.

Aunque los organizadores aclararon que Gabi no posee conciencia ni fe propia, su ordenación busca abrir un debate sobre la convivencia entre inteligencia artificial, ética y espiritualidad.

El robot también participará en el tradicional Festival de los Faroles de Loto, uno de los eventos budistas más importantes de Corea del Sur, simbolizando la unión entre una tradición milenaria y el futuro tecnológico del país.

Man in glasses with comic blue burst background

David Hernandez

Corea del Sur presenta al primer robot monje budista del mundo

Seúl, Corea del Sur – En un hecho sin precedentes que marca un momento histórico en la relación entre tecnología y religión, Corea del Sur llevó a cabo la ordenación simbólica de su primer robot monje budista, un acontecimiento celebrado en el templo Jogyesa, ubicado en la ciudad de Seúl y considerado el principal centro espiritual de la Orden Jogye, la rama budista más importante del país.

El robot, llamado Gabi, fue presentado oficialmente durante una ceremonia especial realizada el 6 de mayo de 2026, en vísperas de las celebraciones por el nacimiento de Buda.

Gabi es un robot humanoide de aproximadamente 1.30 metros de altura, diseñado para representar una fusión entre tradición espiritual y avances tecnológicos.

Durante la ceremonia, vistió las tradicionales túnicas budistas y siguió una serie de rituales adaptados a su naturaleza mecánica. Los monjes colocaron alrededor de su cuello un collar de 108 cuentas de oración, símbolo importante dentro del budismo que representa la purificación de los deseos terrenales.

Además, en lugar del tradicional ritual de quemadura de incienso que reciben los nuevos monjes como señal de compromiso espiritual, se colocó una insignia conmemorativa sobre su brazo metálico.

Uno de los aspectos más llamativos de esta ceremonia fue la adaptación de los cinco preceptos budistas para un ser artificial.

Entre ellos se incluyeron principios como no causar daño a seres vivos ni objetos, respetar a los humanos, no actuar de manera engañosa y utilizar la energía de manera moderada, evitando la sobrecarga.

Estos principios fueron diseñados como una reflexión ética sobre el papel que los robots podrían desempeñar en la sociedad futura.

La iniciativa forma parte de un esfuerzo de la Orden Jogye por acercar el budismo a las nuevas generaciones, especialmente en un contexto donde la práctica religiosa ha disminuido considerablemente entre los jóvenes surcoreanos.

Según datos recientes, solo 16 % de la población surcoreana se identifica como budista, una reducción importante frente a décadas anteriores.

Ante este panorama, líderes religiosos han apostado por integrar herramientas tecnológicas, redes sociales y propuestas innovadoras para renovar el interés espiritual.

Aunque los organizadores aclararon que Gabi no posee conciencia ni fe propia, su ordenación busca abrir un debate sobre la convivencia entre inteligencia artificial, ética y espiritualidad.

El robot también participará en el tradicional Festival de los Faroles de Loto, uno de los eventos budistas más importantes de Corea del Sur, simbolizando la unión entre una tradición milenaria y el futuro tecnológico del país.

David Hernandez

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