Frena Trump ofensiva contra Irán mientras Teherán rechaza retomar diálogo y reafirma su dominio en Ormuz
Dubái.- La tensión entre Estados Unidos e Irán entró en una nueva etapa luego de que Washington suspendiera la campaña de bombardeos que mantenía desde hace casi dos semanas, mientras Teherán aseguró que no tiene previsto reanudar negociaciones con la administración de Donald Trump y sostuvo que continúa ejerciendo control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
La pausa en las operaciones militares estadounidenses ocurrió tras 13 noches consecutivas de ataques dirigidos contra posiciones iraníes. De acuerdo con información difundida por funcionarios estadounidenses, la decisión fue tomada después de que altos mandos militares concluyeran que la ofensiva había alcanzado el máximo de sus objetivos operativos y que existía preocupación por el desgaste de los recursos destinados a proteger las bases de Estados Unidos en Medio Oriente.
Como respuesta, Irán informó que mantendrá suspendidas sus acciones militares mientras continúe el cese de los bombardeos ordenado por Washington. No obstante, el gobierno iraní dejó claro que esa medida no implica un acercamiento diplomático con Estados Unidos.
Durante una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, negó que Teherán haya solicitado reactivar las conversaciones con Washington, pese a que funcionarios estadounidenses señalaron que la suspensión de la ofensiva buscaba abrir un espacio para la vía diplomática.
Mientras ambos gobiernos mantienen posturas encontradas, la situación en el Golfo Pérsico continúa siendo delicada. Medios oficiales iraníes aseguraron que autoridades del país obligaron a varias embarcaciones mercantes a modificar su ruta cuando intentaban atravesar el estrecho de Ormuz fuera del canal autorizado por Irán. Según esos reportes, una de las embarcaciones sufrió un incidente durante la maniobra.
El gobierno iraní insiste en que el tránsito marítimo debe realizarse únicamente por el corredor que supervisa, al considerar que las rutas alternativas representan un riesgo para la navegación. En contraste, Estados Unidos sostiene que la circulación internacional debe mantenerse libre en esa vía marítima, una de las más importantes para el comercio mundial de petróleo.
La incertidumbre también se reflejó en otros países de la región. Arabia Saudita informó que interceptó drones dirigidos contra instalaciones petroleras tanto en la provincia Oriental como en Riad, ataques que atribuyó a milicias respaldadas por Irán con base en Irak.
Al mismo tiempo, los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron una ofensiva contra infraestructura relacionada con el transporte de petróleo hacia el puerto saudita de Yanbu, argumentando que respondían a incursiones de drones sauditas sobre territorio yemení.
En Jordania también fueron derribados dos drones, mientras que autoridades de seguridad iraquíes reportaron ataques contra campamentos donde operan grupos opositores iraníes en el norte del país, aunque no precisaron quién estuvo detrás de esas acciones.
El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal punto de desacuerdo entre Washington y Teherán. Aunque ambas naciones alcanzaron meses atrás un marco preliminar para futuras negociaciones sobre el programa nuclear iraní, mantienen diferencias sobre la interpretación de los compromisos relacionados con la navegación en esa zona estratégica.
Irán busca consolidar formalmente su papel en la supervisión del paso marítimo mediante un acuerdo con Omán, país que comparte el control geográfico del estrecho. Precisamente, una delegación omaní sostuvo reuniones en Teherán durante el fin de semana para abordar ese tema.
En paralelo, los ministros de Relaciones Exteriores de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita dialogaron con su homólogo de Omán para analizar el futuro de la navegación en Ormuz, mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene previsto reunirse con Donald Trump en Washington durante esta semana para abordar la situación regional.
Frena Trump ofensiva contra Irán mientras Teherán rechaza retomar diálogo y reafirma su dominio en Ormuz
Dubái.- La tensión entre Estados Unidos e Irán entró en una nueva etapa luego de que Washington suspendiera la campaña de bombardeos que mantenía desde hace casi dos semanas, mientras Teherán aseguró que no tiene previsto reanudar negociaciones con la administración de Donald Trump y sostuvo que continúa ejerciendo control sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
La pausa en las operaciones militares estadounidenses ocurrió tras 13 noches consecutivas de ataques dirigidos contra posiciones iraníes. De acuerdo con información difundida por funcionarios estadounidenses, la decisión fue tomada después de que altos mandos militares concluyeran que la ofensiva había alcanzado el máximo de sus objetivos operativos y que existía preocupación por el desgaste de los recursos destinados a proteger las bases de Estados Unidos en Medio Oriente.
Como respuesta, Irán informó que mantendrá suspendidas sus acciones militares mientras continúe el cese de los bombardeos ordenado por Washington. No obstante, el gobierno iraní dejó claro que esa medida no implica un acercamiento diplomático con Estados Unidos.
Durante una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, negó que Teherán haya solicitado reactivar las conversaciones con Washington, pese a que funcionarios estadounidenses señalaron que la suspensión de la ofensiva buscaba abrir un espacio para la vía diplomática.
Mientras ambos gobiernos mantienen posturas encontradas, la situación en el Golfo Pérsico continúa siendo delicada. Medios oficiales iraníes aseguraron que autoridades del país obligaron a varias embarcaciones mercantes a modificar su ruta cuando intentaban atravesar el estrecho de Ormuz fuera del canal autorizado por Irán. Según esos reportes, una de las embarcaciones sufrió un incidente durante la maniobra.
El gobierno iraní insiste en que el tránsito marítimo debe realizarse únicamente por el corredor que supervisa, al considerar que las rutas alternativas representan un riesgo para la navegación. En contraste, Estados Unidos sostiene que la circulación internacional debe mantenerse libre en esa vía marítima, una de las más importantes para el comercio mundial de petróleo.
La incertidumbre también se reflejó en otros países de la región. Arabia Saudita informó que interceptó drones dirigidos contra instalaciones petroleras tanto en la provincia Oriental como en Riad, ataques que atribuyó a milicias respaldadas por Irán con base en Irak.
Al mismo tiempo, los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron una ofensiva contra infraestructura relacionada con el transporte de petróleo hacia el puerto saudita de Yanbu, argumentando que respondían a incursiones de drones sauditas sobre territorio yemení.
En Jordania también fueron derribados dos drones, mientras que autoridades de seguridad iraquíes reportaron ataques contra campamentos donde operan grupos opositores iraníes en el norte del país, aunque no precisaron quién estuvo detrás de esas acciones.
El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal punto de desacuerdo entre Washington y Teherán. Aunque ambas naciones alcanzaron meses atrás un marco preliminar para futuras negociaciones sobre el programa nuclear iraní, mantienen diferencias sobre la interpretación de los compromisos relacionados con la navegación en esa zona estratégica.
Irán busca consolidar formalmente su papel en la supervisión del paso marítimo mediante un acuerdo con Omán, país que comparte el control geográfico del estrecho. Precisamente, una delegación omaní sostuvo reuniones en Teherán durante el fin de semana para abordar ese tema.
En paralelo, los ministros de Relaciones Exteriores de Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita dialogaron con su homólogo de Omán para analizar el futuro de la navegación en Ormuz, mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tiene previsto reunirse con Donald Trump en Washington durante esta semana para abordar la situación regional.