Evalúa Trump retirarse de la guerra con Irán sin alcanzar un acuerdo nuclear

Washington.- Donald Trump analiza poner fin a la guerra con Irán aunque no consiga un acuerdo para limitar su programa nuclear, mientras Teherán mantiene cerrada la principal ruta marítima para el transporte de petróleo y condiciona cualquier negociación al cumplimiento de sus exigencias. El conflicto comenzó el 28 de febrero y se aproxima a seis meses de duración.

El presidente estadunidense ha adoptado una estrategia de espera ante el estancamiento de las conversaciones destinadas a restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz y alcanzar una salida definitiva a las hostilidades.

“Lo estamos manejando con discreción”, sostuvo Trump, al explicar que Washington mantiene contactos parciales con Teherán. También afirmó que la estrategia estadunidense terminará dando resultados y destacó la inflación y las dificultades económicas que enfrenta Irán.

Una de las alternativas que contempla el gobierno estadunidense consiste en presentar como un logro el restablecimiento de la navegación por Ormuz, aun cuando no se concrete el objetivo de desmantelar el programa nuclear iraní.

Teherán, en cambio, endureció sus condiciones. El canciller Abbas Araghchi afirmó que Irán no retomará las negociaciones mientras Estados Unidos continúe incumpliendo el memorando de entendimiento y señaló que los mensajes entre ambos gobiernos sólo se transmiten mediante mediadores.

Los Guardianes de la Revolución también descartaron una reapertura inmediata del estrecho. Su portavoz, Hossein Mohebi, aseguró que permanecerá cerrado hasta que el adversario acepte las condiciones iraníes. “El estrecho es ahora para nosotros un verdadero escenario de guerra y no simplemente una vía marítima”, declaró.

El vicepresidente estadunidense JD Vance sostuvo que el volumen de petróleo que circulaba por la zona volverá a recuperarse. Sobre el estado de las negociaciones, afirmó: “Estamos en pleno partido”.

La prolongación del conflicto aumenta la presión sobre Trump, quien había planteado una resolución rápida de la guerra. La percepción de que Washington busca concentrarse en reabrir Ormuz y eventualmente abandonar las operaciones militares ha contribuido a que Teherán mantenga una posición más rígida.

Mientras las negociaciones permanecen estancadas, Estados Unidos enfrenta además una reducción de sus reservas de armamento. El Pentágono solicitó a la industria de defensa acelerar la producción y entrega de armas y municiones para compensar el desgaste provocado por la guerra.

En Irán, el líder supremo Mojtaba Jamenei se reunió a finales de julio con el presidente Masoud Pezeshkian para revisar la situación militar, las perspectivas del país, el uso de la energía y sus relaciones económicas con socios extranjeros. Posteriormente, Jamenei designó a Mohsen Rezaei como su representante ante el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

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Redacción

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Evalúa Trump retirarse de la guerra con Irán sin alcanzar un acuerdo nuclear

Washington.- Donald Trump analiza poner fin a la guerra con Irán aunque no consiga un acuerdo para limitar su programa nuclear, mientras Teherán mantiene cerrada la principal ruta marítima para el transporte de petróleo y condiciona cualquier negociación al cumplimiento de sus exigencias. El conflicto comenzó el 28 de febrero y se aproxima a seis meses de duración.

El presidente estadunidense ha adoptado una estrategia de espera ante el estancamiento de las conversaciones destinadas a restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz y alcanzar una salida definitiva a las hostilidades.

“Lo estamos manejando con discreción”, sostuvo Trump, al explicar que Washington mantiene contactos parciales con Teherán. También afirmó que la estrategia estadunidense terminará dando resultados y destacó la inflación y las dificultades económicas que enfrenta Irán.

Una de las alternativas que contempla el gobierno estadunidense consiste en presentar como un logro el restablecimiento de la navegación por Ormuz, aun cuando no se concrete el objetivo de desmantelar el programa nuclear iraní.

Teherán, en cambio, endureció sus condiciones. El canciller Abbas Araghchi afirmó que Irán no retomará las negociaciones mientras Estados Unidos continúe incumpliendo el memorando de entendimiento y señaló que los mensajes entre ambos gobiernos sólo se transmiten mediante mediadores.

Los Guardianes de la Revolución también descartaron una reapertura inmediata del estrecho. Su portavoz, Hossein Mohebi, aseguró que permanecerá cerrado hasta que el adversario acepte las condiciones iraníes. “El estrecho es ahora para nosotros un verdadero escenario de guerra y no simplemente una vía marítima”, declaró.

El vicepresidente estadunidense JD Vance sostuvo que el volumen de petróleo que circulaba por la zona volverá a recuperarse. Sobre el estado de las negociaciones, afirmó: “Estamos en pleno partido”.

La prolongación del conflicto aumenta la presión sobre Trump, quien había planteado una resolución rápida de la guerra. La percepción de que Washington busca concentrarse en reabrir Ormuz y eventualmente abandonar las operaciones militares ha contribuido a que Teherán mantenga una posición más rígida.

Mientras las negociaciones permanecen estancadas, Estados Unidos enfrenta además una reducción de sus reservas de armamento. El Pentágono solicitó a la industria de defensa acelerar la producción y entrega de armas y municiones para compensar el desgaste provocado por la guerra.

En Irán, el líder supremo Mojtaba Jamenei se reunió a finales de julio con el presidente Masoud Pezeshkian para revisar la situación militar, las perspectivas del país, el uso de la energía y sus relaciones económicas con socios extranjeros. Posteriormente, Jamenei designó a Mohsen Rezaei como su representante ante el Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

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