Marcha del Orgullo 2025 en CDMX: visibilidad, resistencia y un grito contra la discriminación
REDACCIÓN. Con un mensaje contundente que mezcla celebración y denuncia, miles de personas participaron este sábado en la 47ª Marcha del Orgullo LGBTI+ en la capital del país. La movilización arrancó poco después del mediodía desde el Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo, con un llamado claro: el orgullo no es solo fiesta, también es protesta.
“Queremos ser reconocidos todos los días del año. La omisión también es una forma de violencia”, expresaron integrantes del Comité IncluyeT, organización responsable de convocar la marcha.
En un pronunciamiento leído al inicio de la jornada, los organizadores condenaron la criminalización persistente hacia personas LGBTI+ en México, motivada —señalaron— por su orientación sexual, identidad o expresión de género.
Asimismo, alzaron la voz contra el uso comercial de la marcha por parte de empresas y actores que lucran con los derechos de la diversidad. “¡Nuestra marcha no se compra, nuestra marcha no se vende!”, advirtieron. En este sentido, hicieron un llamado a las verdaderas personas aliadas a demostrar su compromiso mediante acciones concretas, como el financiamiento a organizaciones que enfrentan la violencia estructural, el respaldo a proyectos comunitarios y la eliminación de prácticas discriminatorias en el ámbito laboral y cultural.
El pronunciamiento también incluyó una expresión de solidaridad con el pueblo palestino, en un contexto internacional que también marcó la agenda política del evento.
Con un ambiente festivo, pero atravesado por el reclamo de justicia e inclusión, la Marcha del Orgullo de este año reafirmó su carácter político y su papel como una de las movilizaciones sociales más importantes del país.
Marcha del Orgullo 2025 en CDMX: visibilidad, resistencia y un grito contra la discriminación
REDACCIÓN. Con un mensaje contundente que mezcla celebración y denuncia, miles de personas participaron este sábado en la 47ª Marcha del Orgullo LGBTI+ en la capital del país. La movilización arrancó poco después del mediodía desde el Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo, con un llamado claro: el orgullo no es solo fiesta, también es protesta.
“Queremos ser reconocidos todos los días del año. La omisión también es una forma de violencia”, expresaron integrantes del Comité IncluyeT, organización responsable de convocar la marcha.
En un pronunciamiento leído al inicio de la jornada, los organizadores condenaron la criminalización persistente hacia personas LGBTI+ en México, motivada —señalaron— por su orientación sexual, identidad o expresión de género.
Asimismo, alzaron la voz contra el uso comercial de la marcha por parte de empresas y actores que lucran con los derechos de la diversidad. “¡Nuestra marcha no se compra, nuestra marcha no se vende!”, advirtieron. En este sentido, hicieron un llamado a las verdaderas personas aliadas a demostrar su compromiso mediante acciones concretas, como el financiamiento a organizaciones que enfrentan la violencia estructural, el respaldo a proyectos comunitarios y la eliminación de prácticas discriminatorias en el ámbito laboral y cultural.
El pronunciamiento también incluyó una expresión de solidaridad con el pueblo palestino, en un contexto internacional que también marcó la agenda política del evento.
Con un ambiente festivo, pero atravesado por el reclamo de justicia e inclusión, la Marcha del Orgullo de este año reafirmó su carácter político y su papel como una de las movilizaciones sociales más importantes del país.