Resurge en Chiapas la ciudad perdida de los lacandones rebeldes: Sak-Bahlán, hallazgo arqueológico histórico

Tras tres siglos de búsqueda, arqueólogos localizan el último refugio de los mayas lacandones-ch’olti’es, que resistieron a la conquista española en la selva chiapaneca.

JONATHAN LOZADA.- El misterio que envolvía a Sak-Bahlán, la legendaria ciudad maya donde los lacandones-ch’olti’es resistieron la colonización española, llegó a su fin. Después de más de 300 años de permanecer oculta bajo la espesura de la selva chiapaneca, un equipo arqueológico internacional logró identificar el asentamiento con precisión, en un hallazgo que ya es considerado uno de los más relevantes de la arqueología mexicana contemporánea.

El Proyecto Arqueológico Sak-Bahlán, codirigido por los doctores Brent Woodfill (Universidad de Winthrop, Estados Unidos) y Yuko Shiratori (Universidad de Rissho, Japón), confirmó el hallazgo gracias al modelo predictivo desarrollado por el investigador del Centro INAH Chiapas, Josuhé Lozada Toledo. A través de un exhaustivo análisis de Sistemas de Información Geográfica (SIG), Lozada reconstruyó antiguas rutas de comunicación mayas y coloniales, combinó variables de altimetría, vegetación, cuerpos de agua y distancias estimadas registradas en crónicas virreinales, hasta delimitar el área de búsqueda en la Reserva de la Biosfera Montes Azules, uno de los territorios más inaccesibles del país.

“Fue el recorrido de campo más pesado de mi vida, pero encontramos evidencia arqueológica exactamente en el punto marcado en el modelo”, relató Lozada Toledo, quien destacó que el hallazgo se logró tras dos temporadas de exploración en condiciones de selva densa y húmeda, con temperaturas extremas y el reto logístico de transportar equipo e insumos por días.

El sitio ha sido inscrito oficialmente en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos bajo el nombre “Sol y paraíso. Probablemente Sak-Bahlán”, confirmando su relevancia y la protección legal del Estado mexicano.

La “tierra del jaguar blanco” vuelve al mapa

Sak-Bahlán, conocida en las crónicas coloniales como la “tierra del jaguar blanco”, fue divisada por última vez en 1695 por fray Pedro de la Concepción, cuando las tropas españolas emprendieron la campaña final contra los lacandones-ch’olti’es. La ciudad fue sometida y rebautizada como Nuestra Señora de los Dolores, para luego ser abandonada en 1721. Durante 110 años, había mantenido su independencia después de la caída de su capital Lacam-Tún (“Gran Peñón”) en 1586.

El arqueólogo chiapaneco explicó que el modelo predictivo utilizó referencias de documentos coloniales, como la carta del fraile Diego de Rivas de 1698, donde se describen los desplazamientos realizados desde el río Lacantún hasta Sak-Bahlán: “A partir de datos como cuatro días de caminata, dos días de navegación y los puntos de referencia fluviales, sumé capas de información histórica y geográfica para definir un rango aproximado de ubicación”, detalló Lozada.

Ese rango llevó al equipo de arqueólogos a una zona cercana a los ríos Jataté e Ixcán, donde localizaron vestigios que confirman la ocupación del sitio. El equipo mexicano está integrado también por los arqueólogos Rubén Núñez Ocampo y Socorro del Pilar Jiménez Álvarez, quienes realizaron el levantamiento topográfico y las primeras excavaciones de sondeo.

Un descubrimiento clave para la historia de Chiapas y Mesoamérica

El hallazgo no solo permite documentar la ubicación de una ciudad cuya existencia se conocía solo por crónicas coloniales, sino que también rescata la memoria de los últimos mayas que se resistieron a la conquista y evangelización española en la frontera sur de la Nueva España.

La historia de Sak-Bahlán está marcada por la resistencia y el exterminio. Como escribió el historiador Jan de Vos en La paz de Dios y del rey (1988): “Este libro trata de un etnocidio”. En 1769, el alcalde mayor de Suchitepéquez, Guatemala, en una búsqueda infructuosa del ya extinguido pueblo de Dolores, encontró en un barrio abandonado de Santa Catarina Retalhuleu a los tres últimos sobrevivientes de la tribu lacandona, que alguna vez había sido considerada “el terror de los indios cristianos y la pesadilla del gobierno español”.

“Sak-Bahlán vuelve al mapa tres siglos después. Este hallazgo enlaza las crónicas virreinales con la evidencia material y rescata la memoria de un pueblo que resistió hasta el final”, subrayó Lozada Toledo.

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Jonathan Lozada Enlared

Resurge en Chiapas la ciudad perdida de los lacandones rebeldes: Sak-Bahlán, hallazgo arqueológico histórico

Tras tres siglos de búsqueda, arqueólogos localizan el último refugio de los mayas lacandones-ch’olti’es, que resistieron a la conquista española en la selva chiapaneca.

JONATHAN LOZADA.- El misterio que envolvía a Sak-Bahlán, la legendaria ciudad maya donde los lacandones-ch’olti’es resistieron la colonización española, llegó a su fin. Después de más de 300 años de permanecer oculta bajo la espesura de la selva chiapaneca, un equipo arqueológico internacional logró identificar el asentamiento con precisión, en un hallazgo que ya es considerado uno de los más relevantes de la arqueología mexicana contemporánea.

El Proyecto Arqueológico Sak-Bahlán, codirigido por los doctores Brent Woodfill (Universidad de Winthrop, Estados Unidos) y Yuko Shiratori (Universidad de Rissho, Japón), confirmó el hallazgo gracias al modelo predictivo desarrollado por el investigador del Centro INAH Chiapas, Josuhé Lozada Toledo. A través de un exhaustivo análisis de Sistemas de Información Geográfica (SIG), Lozada reconstruyó antiguas rutas de comunicación mayas y coloniales, combinó variables de altimetría, vegetación, cuerpos de agua y distancias estimadas registradas en crónicas virreinales, hasta delimitar el área de búsqueda en la Reserva de la Biosfera Montes Azules, uno de los territorios más inaccesibles del país.

“Fue el recorrido de campo más pesado de mi vida, pero encontramos evidencia arqueológica exactamente en el punto marcado en el modelo”, relató Lozada Toledo, quien destacó que el hallazgo se logró tras dos temporadas de exploración en condiciones de selva densa y húmeda, con temperaturas extremas y el reto logístico de transportar equipo e insumos por días.

El sitio ha sido inscrito oficialmente en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos bajo el nombre “Sol y paraíso. Probablemente Sak-Bahlán”, confirmando su relevancia y la protección legal del Estado mexicano.

La “tierra del jaguar blanco” vuelve al mapa

Sak-Bahlán, conocida en las crónicas coloniales como la “tierra del jaguar blanco”, fue divisada por última vez en 1695 por fray Pedro de la Concepción, cuando las tropas españolas emprendieron la campaña final contra los lacandones-ch’olti’es. La ciudad fue sometida y rebautizada como Nuestra Señora de los Dolores, para luego ser abandonada en 1721. Durante 110 años, había mantenido su independencia después de la caída de su capital Lacam-Tún (“Gran Peñón”) en 1586.

El arqueólogo chiapaneco explicó que el modelo predictivo utilizó referencias de documentos coloniales, como la carta del fraile Diego de Rivas de 1698, donde se describen los desplazamientos realizados desde el río Lacantún hasta Sak-Bahlán: “A partir de datos como cuatro días de caminata, dos días de navegación y los puntos de referencia fluviales, sumé capas de información histórica y geográfica para definir un rango aproximado de ubicación”, detalló Lozada.

Ese rango llevó al equipo de arqueólogos a una zona cercana a los ríos Jataté e Ixcán, donde localizaron vestigios que confirman la ocupación del sitio. El equipo mexicano está integrado también por los arqueólogos Rubén Núñez Ocampo y Socorro del Pilar Jiménez Álvarez, quienes realizaron el levantamiento topográfico y las primeras excavaciones de sondeo.

Un descubrimiento clave para la historia de Chiapas y Mesoamérica

El hallazgo no solo permite documentar la ubicación de una ciudad cuya existencia se conocía solo por crónicas coloniales, sino que también rescata la memoria de los últimos mayas que se resistieron a la conquista y evangelización española en la frontera sur de la Nueva España.

La historia de Sak-Bahlán está marcada por la resistencia y el exterminio. Como escribió el historiador Jan de Vos en La paz de Dios y del rey (1988): “Este libro trata de un etnocidio”. En 1769, el alcalde mayor de Suchitepéquez, Guatemala, en una búsqueda infructuosa del ya extinguido pueblo de Dolores, encontró en un barrio abandonado de Santa Catarina Retalhuleu a los tres últimos sobrevivientes de la tribu lacandona, que alguna vez había sido considerada “el terror de los indios cristianos y la pesadilla del gobierno español”.

“Sak-Bahlán vuelve al mapa tres siglos después. Este hallazgo enlaza las crónicas virreinales con la evidencia material y rescata la memoria de un pueblo que resistió hasta el final”, subrayó Lozada Toledo.

Jonathan Lozada Enlared

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