Advierten expertos que rechazar vacunas reabre riesgo de sarampión en México

CIUDAD DE MÉXICO.- Negarse a la vacunación tiene efectos que van más allá de la esfera individual y pone en riesgo la salud colectiva, advirtieron especialistas ante el brote de sarampión que enfrenta el país. El epidemiólogo Pablo Oliva Sánchez subrayó que inmunizarse es un compromiso social indispensable para cortar la transmisión de una de las enfermedades virales más contagiosas.

“Vacunarse es un acto de responsabilidad social”, sostuvo el especialista, al enfatizar que “es una decisión individual con consecuencias colectivas, ya que la inmunidad de grupo protege a quienes no lo hacen y reduce la transmisión”. Desde su perspectiva, la negativa a aplicarse biológicos abre brechas que el virus aprovecha para propagarse.

El profesor investigador del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) explicó que, si bien varios brotes recientes se originaron en casos importados, el verdadero problema aparece cuando el patógeno llega a comunidades con baja protección inmunológica. “México había logrado interrumpir la transmisión autóctona desde 1995; el riesgo ahora es que estas cadenas vuelvan a establecerse si no se corrigen las brechas”, alertó.

Oliva Sánchez precisó que la situación actual no es fortuita ni aislada. Es el resultado de una caída sostenida en las coberturas de vacunación durante los últimos años. Recordó que antes de la década de 1990 el país alcanzaba niveles cercanos al 95 por ciento con esquemas completos; sin embargo, encuestas nacionales recientes muestran que hoy rondan apenas el 71 por ciento, muy por debajo del umbral necesario para mantener la enfermedad bajo control.

Desde el punto de vista epidemiológico, el sarampión representa un desafío mayor: un solo caso puede generar entre 12 y 18 contagios en personas susceptibles. “Cuando no se alcanza la inmunidad de grupo, el virus encuentra condiciones ideales para propagarse, y eso es lo que estamos viendo”, explicó el académico, al insistir en que sostener altas coberturas es clave para frenar el brote de sarampión.

La vigilancia sanitaria se realiza mediante el seguimiento de enfermedades exantemáticas, caracterizadas por erupciones cutáneas. A partir de estos registros, las autoridades confirman los casos con pruebas de laboratorio e identifican las cadenas de transmisión para contenerlas oportunamente.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, entre febrero de 2025 y el 3 de febrero de 2026 se han confirmado 8 mil 332 casos y 26 defunciones asociadas. En este contexto, la Organización Panamericana de la Salud emitió una nueva alerta epidemiológica para la región, en la que llamó a reforzar la vigilancia, intensificar la vacunación y responder con rapidez a los brotes, a fin de interrumpir la transmisión del virus.

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Redacción

Redacción Bio

Advierten expertos que rechazar vacunas reabre riesgo de sarampión en México

CIUDAD DE MÉXICO.- Negarse a la vacunación tiene efectos que van más allá de la esfera individual y pone en riesgo la salud colectiva, advirtieron especialistas ante el brote de sarampión que enfrenta el país. El epidemiólogo Pablo Oliva Sánchez subrayó que inmunizarse es un compromiso social indispensable para cortar la transmisión de una de las enfermedades virales más contagiosas.

“Vacunarse es un acto de responsabilidad social”, sostuvo el especialista, al enfatizar que “es una decisión individual con consecuencias colectivas, ya que la inmunidad de grupo protege a quienes no lo hacen y reduce la transmisión”. Desde su perspectiva, la negativa a aplicarse biológicos abre brechas que el virus aprovecha para propagarse.

El profesor investigador del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) explicó que, si bien varios brotes recientes se originaron en casos importados, el verdadero problema aparece cuando el patógeno llega a comunidades con baja protección inmunológica. “México había logrado interrumpir la transmisión autóctona desde 1995; el riesgo ahora es que estas cadenas vuelvan a establecerse si no se corrigen las brechas”, alertó.

Oliva Sánchez precisó que la situación actual no es fortuita ni aislada. Es el resultado de una caída sostenida en las coberturas de vacunación durante los últimos años. Recordó que antes de la década de 1990 el país alcanzaba niveles cercanos al 95 por ciento con esquemas completos; sin embargo, encuestas nacionales recientes muestran que hoy rondan apenas el 71 por ciento, muy por debajo del umbral necesario para mantener la enfermedad bajo control.

Desde el punto de vista epidemiológico, el sarampión representa un desafío mayor: un solo caso puede generar entre 12 y 18 contagios en personas susceptibles. “Cuando no se alcanza la inmunidad de grupo, el virus encuentra condiciones ideales para propagarse, y eso es lo que estamos viendo”, explicó el académico, al insistir en que sostener altas coberturas es clave para frenar el brote de sarampión.

La vigilancia sanitaria se realiza mediante el seguimiento de enfermedades exantemáticas, caracterizadas por erupciones cutáneas. A partir de estos registros, las autoridades confirman los casos con pruebas de laboratorio e identifican las cadenas de transmisión para contenerlas oportunamente.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, entre febrero de 2025 y el 3 de febrero de 2026 se han confirmado 8 mil 332 casos y 26 defunciones asociadas. En este contexto, la Organización Panamericana de la Salud emitió una nueva alerta epidemiológica para la región, en la que llamó a reforzar la vigilancia, intensificar la vacunación y responder con rapidez a los brotes, a fin de interrumpir la transmisión del virus.

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