Conmemora Sheinbaum 700 años de México-Tenochtitlan con llamado a la dignidad indígena

CIUDAD DE MÉXICO.– Al encabezar la ceremonia por los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo subrayó que la Cuarta Transformación es más que un proyecto político o económico: “es, sobre todo, un proyecto de dignidad, que reconoce que no puede haber justicia verdadera si no empezamos por saldar la deuda histórica con los pueblos indígenas”.

Ante cientos de asistentes en el Zócalo capitalino, la titular del Ejecutivo federal enfatizó que “no puede haber democracia si se excluye la voz de quienes llevan siglos resistiendo” y que no existe identidad nacional sin reconocer “el profundo y orgulloso rostro indígena de México, su esencia y su grandeza cultural”.

Sheinbaum recordó que las mujeres indígenas fueron doblemente marginadas: “A ellas no sólo se les negó el poder político o económico, sino el derecho a hablar su lengua, a proteger su cuerpo, a ser reconocidas como personas, con historia y con derechos”. Añadió que la estructura colonial persistió tras la Independencia, manteniéndose en el racismo, la exclusión y la marginación.

La mandataria destacó que el legado de Tenochtitlan sigue vivo: “Vive en la resistencia silenciosa de los pueblos, en la lengua náhuatl que aún se habla, en el maíz que se sigue sembrando, en la medicina tradicional, en los rituales, en los nombres de nuestros cerros, nuestros ríos, nuestras calles, nuestros pueblos; en el nombre de nuestra patria: México”.

Durante la ceremonia “México-Tenochtitlan: Siete siglos del legado de grandeza”, se develó un memorial en el ángulo norte de la Plaza de la Constitución, encabezado por la Presidenta, su esposo Jesús María Tarriba, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la jefa de Gobierno Clara Brugada y el director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino. El monumento incluye la reproducción del Teocalli de la Guerra Sagrada, con el año dos casa mexica (1325) y el águila devorando a la serpiente, símbolo fundacional de la ciudad.

El evento concluyó con una representación escénica a cargo de más de 800 elementos del Ejército y las fuerzas armadas, quienes recrearon la travesía de los mexicas desde Aztlán hasta la fundación de Tenochtitlan, mediante danzas, música, proyecciones y efectos especiales.

En su intervención, la jefa de Gobierno Clara Brugada calificó la jornada como “un día glorioso”, al recordar que “la ciudad que construyeron fue prodigio de ingeniería, de organización, de arte y dominio. Quienes la vieron en su apogeo quedaron maravillados”.

También asistieron el nuevo titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Omar Vázquez Herrera, y el responsable de la Unidad de Culturas Vivas, Diego Prieto Hernández, quien señaló: “Lo importante, más que irnos a detalles –que deben analizarse y discutirse–, es el sentido profundo de una celebración como ésta, de la fortaleza y la grandeza de lo que fue esta capital prehispánica, porque, como dicen los cantares, mientras exista el mundo, no perecerá la gloria ni la fama de México-Tenochtitlan”.

El escritor Paco Ignacio Taibo II coincidió en que el objetivo de la conmemoración no es debatir sobre si la fundación ocurrió en 1321 o 1325, sino reconocer que “esta ciudad se hizo en la lucha social”.

Man in glasses with comic blue burst background

Jonathan Lozada Enlared

Conmemora Sheinbaum 700 años de México-Tenochtitlan con llamado a la dignidad indígena

CIUDAD DE MÉXICO.– Al encabezar la ceremonia por los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlan, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo subrayó que la Cuarta Transformación es más que un proyecto político o económico: “es, sobre todo, un proyecto de dignidad, que reconoce que no puede haber justicia verdadera si no empezamos por saldar la deuda histórica con los pueblos indígenas”.

Ante cientos de asistentes en el Zócalo capitalino, la titular del Ejecutivo federal enfatizó que “no puede haber democracia si se excluye la voz de quienes llevan siglos resistiendo” y que no existe identidad nacional sin reconocer “el profundo y orgulloso rostro indígena de México, su esencia y su grandeza cultural”.

Sheinbaum recordó que las mujeres indígenas fueron doblemente marginadas: “A ellas no sólo se les negó el poder político o económico, sino el derecho a hablar su lengua, a proteger su cuerpo, a ser reconocidas como personas, con historia y con derechos”. Añadió que la estructura colonial persistió tras la Independencia, manteniéndose en el racismo, la exclusión y la marginación.

La mandataria destacó que el legado de Tenochtitlan sigue vivo: “Vive en la resistencia silenciosa de los pueblos, en la lengua náhuatl que aún se habla, en el maíz que se sigue sembrando, en la medicina tradicional, en los rituales, en los nombres de nuestros cerros, nuestros ríos, nuestras calles, nuestros pueblos; en el nombre de nuestra patria: México”.

Durante la ceremonia “México-Tenochtitlan: Siete siglos del legado de grandeza”, se develó un memorial en el ángulo norte de la Plaza de la Constitución, encabezado por la Presidenta, su esposo Jesús María Tarriba, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la jefa de Gobierno Clara Brugada y el director del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, Adelfo Regino. El monumento incluye la reproducción del Teocalli de la Guerra Sagrada, con el año dos casa mexica (1325) y el águila devorando a la serpiente, símbolo fundacional de la ciudad.

El evento concluyó con una representación escénica a cargo de más de 800 elementos del Ejército y las fuerzas armadas, quienes recrearon la travesía de los mexicas desde Aztlán hasta la fundación de Tenochtitlan, mediante danzas, música, proyecciones y efectos especiales.

En su intervención, la jefa de Gobierno Clara Brugada calificó la jornada como “un día glorioso”, al recordar que “la ciudad que construyeron fue prodigio de ingeniería, de organización, de arte y dominio. Quienes la vieron en su apogeo quedaron maravillados”.

También asistieron el nuevo titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Omar Vázquez Herrera, y el responsable de la Unidad de Culturas Vivas, Diego Prieto Hernández, quien señaló: “Lo importante, más que irnos a detalles –que deben analizarse y discutirse–, es el sentido profundo de una celebración como ésta, de la fortaleza y la grandeza de lo que fue esta capital prehispánica, porque, como dicen los cantares, mientras exista el mundo, no perecerá la gloria ni la fama de México-Tenochtitlan”.

El escritor Paco Ignacio Taibo II coincidió en que el objetivo de la conmemoración no es debatir sobre si la fundación ocurrió en 1321 o 1325, sino reconocer que “esta ciudad se hizo en la lucha social”.

Jonathan Lozada Enlared

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