Decreta Federación expropiación de nueve hectáreas en Toniná para blindar zona arqueológica maya en Chiapas
Toniná, Chiapas.- El gobierno federal formalizó la expropiación de 9-22-49.26 hectáreas de propiedad privada dentro de la poligonal de la Zona Arqueológica de Toniná, en el municipio de Ocosingo, Chiapas, al publicarse el decreto correspondiente en el Diario Oficial de la Federación (DOF). La medida se sustenta en causa de utilidad pública y tiene como objetivo garantizar la investigación, protección, restauración y recuperación integral de uno de los complejos mayas más imponentes del país.
El decreto precisa que la superficie expropiada es estratégica para la preservación del sitio, luego de que estudios técnicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acreditaron que en esa área existió un asentamiento prehispánico de origen maya de alto valor histórico y arquitectónico. En Toniná se erigió el mayor espacio vertical del México antiguo, una obra monumental levantada sobre una elevación artificial cercana a los 70 metros de altura.
Sobre esa estructura fueron adosadas siete plataformas de piedra que sostienen templos y palacios, articulados por una escalinata de aproximadamente 250 peldaños. La acrópolis, que alcanza alrededor de 74 metros de altura, domina el Valle de Ocosingo desde el remate de una cordillera, consolidándose como un referente del urbanismo piramidal mesoamericano.
En la zona se han identificado hasta ahora 97 edificaciones de distintos tamaños y funciones arquitectónicas: templos —incluido uno dedicado a cada uno de los 13 dioses mayas—, palacios destinados a residencia, un laberinto, un mural, un recinto subterráneo vinculado al dios de los huesos y al inframundo, además de dos juegos de pelota y 38 tumbas. La evidencia epigráfica confirma la existencia del sitio desde finales del siglo VI, específicamente en el año 593, fecha correspondiente a la primera inscripción calendárica localizada en el lugar, mientras que su periodo de mayor esplendor se desarrolló entre los siglos VII y IX.
El recinto sagrado está delimitado por ocho barreras arquitectónicas que separan el ámbito religioso-administrativo del resto del asentamiento, y presenta una configuración dual: un componente horizontal, constituido por una amplia plaza ceremonial, y un componente vertical representado por la imponente acrópolis.
Con esta expropiación, el Estado mexicano refuerza el blindaje legal y territorial de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná, considerada no sólo un patrimonio histórico de relevancia nacional, sino un espacio sagrado que sintetiza la cosmovisión maya y que continúa proyectando, desde las montañas de Chiapas, el legado cultural del México prehispánico hacia el presente y el futuro.
Decreta Federación expropiación de nueve hectáreas en Toniná para blindar zona arqueológica maya en Chiapas
Toniná, Chiapas.- El gobierno federal formalizó la expropiación de 9-22-49.26 hectáreas de propiedad privada dentro de la poligonal de la Zona Arqueológica de Toniná, en el municipio de Ocosingo, Chiapas, al publicarse el decreto correspondiente en el Diario Oficial de la Federación (DOF). La medida se sustenta en causa de utilidad pública y tiene como objetivo garantizar la investigación, protección, restauración y recuperación integral de uno de los complejos mayas más imponentes del país.
El decreto precisa que la superficie expropiada es estratégica para la preservación del sitio, luego de que estudios técnicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acreditaron que en esa área existió un asentamiento prehispánico de origen maya de alto valor histórico y arquitectónico. En Toniná se erigió el mayor espacio vertical del México antiguo, una obra monumental levantada sobre una elevación artificial cercana a los 70 metros de altura.
Sobre esa estructura fueron adosadas siete plataformas de piedra que sostienen templos y palacios, articulados por una escalinata de aproximadamente 250 peldaños. La acrópolis, que alcanza alrededor de 74 metros de altura, domina el Valle de Ocosingo desde el remate de una cordillera, consolidándose como un referente del urbanismo piramidal mesoamericano.
En la zona se han identificado hasta ahora 97 edificaciones de distintos tamaños y funciones arquitectónicas: templos —incluido uno dedicado a cada uno de los 13 dioses mayas—, palacios destinados a residencia, un laberinto, un mural, un recinto subterráneo vinculado al dios de los huesos y al inframundo, además de dos juegos de pelota y 38 tumbas. La evidencia epigráfica confirma la existencia del sitio desde finales del siglo VI, específicamente en el año 593, fecha correspondiente a la primera inscripción calendárica localizada en el lugar, mientras que su periodo de mayor esplendor se desarrolló entre los siglos VII y IX.
El recinto sagrado está delimitado por ocho barreras arquitectónicas que separan el ámbito religioso-administrativo del resto del asentamiento, y presenta una configuración dual: un componente horizontal, constituido por una amplia plaza ceremonial, y un componente vertical representado por la imponente acrópolis.
Con esta expropiación, el Estado mexicano refuerza el blindaje legal y territorial de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná, considerada no sólo un patrimonio histórico de relevancia nacional, sino un espacio sagrado que sintetiza la cosmovisión maya y que continúa proyectando, desde las montañas de Chiapas, el legado cultural del México prehispánico hacia el presente y el futuro.