Ébola en Congo: más de 200 muertos y 867 casos sospechosos encienden la alarma mundial
República Democrática del Congo – El Congo enfrenta una nueva emergencia sanitaria tras el acelerado avance de un brote de ébola que ya ha dejado al menos 204 personas muertas y un total de 867 casos sospechosos registrados en distintas regiones del país africano.
Las cifras, dadas a conocer por el Ministerio de Salud congoleño y respaldadas por organismos internacionales, han provocado preocupación mundial debido a la rapidez de propagación del virus y a la falta de una vacuna aprobada para la variante detectada en este brote.
El foco principal de la epidemia se localiza en las provincias orientales de Ituri y Kivu del Norte, zonas afectadas desde hace años por conflictos armados, desplazamientos masivos de población y una débil infraestructura médica.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas condiciones han complicado enormemente las labores de contención y vigilancia epidemiológica.
Las autoridades sanitarias confirmaron que la cepa involucrada corresponde al virus Bundibugyo, una variante menos frecuente del ébola para la cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos completamente aprobados.
La OMS elevó recientemente el nivel de riesgo a “muy alto” dentro del territorio congoleño y expresó preocupación por la “magnitud y velocidad” del brote.
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que muchos casos fueron detectados tarde y que la enfermedad podría haberse propagado durante semanas sin ser identificada correctamente.
Entre los principales síntomas del ébola se encuentran fiebre alta, fatiga extrema, dolores musculares, vómitos, diarrea y hemorragias internas y externas. La enfermedad se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o superficies contaminadas.
En días recientes se reportaron ataques e incendios contra centros de tratamiento médico en zonas afectadas, reflejo del miedo, la desinformación y la desconfianza hacia las autoridades sanitarias.
Ébola en Congo: más de 200 muertos y 867 casos sospechosos encienden la alarma mundial
República Democrática del Congo – El Congo enfrenta una nueva emergencia sanitaria tras el acelerado avance de un brote de ébola que ya ha dejado al menos 204 personas muertas y un total de 867 casos sospechosos registrados en distintas regiones del país africano.
Las cifras, dadas a conocer por el Ministerio de Salud congoleño y respaldadas por organismos internacionales, han provocado preocupación mundial debido a la rapidez de propagación del virus y a la falta de una vacuna aprobada para la variante detectada en este brote.
El foco principal de la epidemia se localiza en las provincias orientales de Ituri y Kivu del Norte, zonas afectadas desde hace años por conflictos armados, desplazamientos masivos de población y una débil infraestructura médica.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas condiciones han complicado enormemente las labores de contención y vigilancia epidemiológica.
Las autoridades sanitarias confirmaron que la cepa involucrada corresponde al virus Bundibugyo, una variante menos frecuente del ébola para la cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos completamente aprobados.
La OMS elevó recientemente el nivel de riesgo a “muy alto” dentro del territorio congoleño y expresó preocupación por la “magnitud y velocidad” del brote.
El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que muchos casos fueron detectados tarde y que la enfermedad podría haberse propagado durante semanas sin ser identificada correctamente.
Entre los principales síntomas del ébola se encuentran fiebre alta, fatiga extrema, dolores musculares, vómitos, diarrea y hemorragias internas y externas. La enfermedad se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o superficies contaminadas.
En días recientes se reportaron ataques e incendios contra centros de tratamiento médico en zonas afectadas, reflejo del miedo, la desinformación y la desconfianza hacia las autoridades sanitarias.