Washington presiona cambios al T-MEC mientras el diálogo con Canadá sigue trabado
Washington.- Estados Unidos reportó avances en sus conversaciones comerciales con México para revisar diversos aspectos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), mientras que las gestiones con Canadá permanecen estancadas debido a la falta de acuerdos concretos que satisfagan las demandas de la administración del presidente Donald Trump.
Durante una participación en el Foro de Seguridad del Instituto Aspen, celebrado en Colorado, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que el diálogo con autoridades mexicanas mantiene un ritmo favorable y destacó la disposición de México para abordar los temas planteados por Washington. Sin embargo, insistió en que el creciente déficit comercial de Estados Unidos con su vecino del sur sigue siendo una de las principales preocupaciones de la Casa Blanca.
“Así que va bien con los mexicanos. Son bastante pragmáticos”, dijo Greer durante el encuentro. “Pero nuestro déficit comercial con México realmente es un desafío. Realmente es un problema”.
Las declaraciones ocurren previo a una nueva ronda de negociaciones bilaterales programada para la próxima semana en Ciudad de México, donde funcionarios de ambos países continuarán revisando posibles modificaciones al acuerdo comercial norteamericano.
El gobierno estadounidense busca introducir cambios que permitan reducir el desequilibrio comercial que mantiene con México. De acuerdo con cifras oficiales de Estados Unidos, el déficit alcanzó 197 mil millones de dólares durante 2025, cifra superior a la registrada un año antes.
En ese contexto, Greer adelantó que la administración de Trump analiza mecanismos para limitar el crecimiento de ese déficit mediante herramientas comerciales que podrían incluir aranceles, cuotas u otras medidas correctivas.
“Tengo un mandato del presidente para encontrar una forma, en cualquier acuerdo que alcancemos con México, de tener (…) aranceles o cuotas o lo que sea para intentar controlar eso”, afirmó.
Según explicó el funcionario, la intención es fortalecer la producción regional sin afectar de manera significativa las cadenas de suministro que actualmente conectan a los tres países de Norteamérica. La estrategia busca incentivar que una mayor proporción de los procesos manufactureros se realice dentro de Estados Unidos.
Uno de los temas más sensibles en la revisión del acuerdo corresponde al sector automotriz. Washington ha planteado endurecer las reglas de origen para garantizar una mayor participación de componentes fabricados en Estados Unidos y México, reduciendo la dependencia de insumos provenientes de Asia.
Aunque Greer evitó referirse directamente a propuestas específicas discutidas en rondas previas, reiteró que considera necesario fortalecer los requisitos de contenido regional en industrias clave, entre ellas la automotriz, la electrónica, los bienes industriales y el sector farmacéutico.
Las autoridades de ambos países también trabajan en la identificación de productos estratégicos cuya producción podría trasladarse nuevamente a Norteamérica como parte de los esfuerzos para reforzar la integración económica regional.
En contraste, el panorama con Canadá luce menos favorable. El representante comercial estadounidense reconoció que, pese a mantener contactos semanales con funcionarios canadienses, aún no existen avances que permitan iniciar una negociación formal sobre el futuro del T-MEC.
Greer explicó que ha presentado diversas propuestas al gobierno canadiense para mejorar la relación comercial bilateral, aunque consideró insuficientes las respuestas recibidas hasta ahora.
“Eso no es una concesión. No es avance. Es simplemente describir lo que hacemos ahora, que es hablar”, expresó al referirse a los encuentros periódicos entre ambas partes.
Aun así, reconoció como positivas algunas decisiones adoptadas recientemente por Canadá, entre ellas el retiro de una propuesta de impuesto a los servicios digitales y modificaciones relacionadas con regulaciones para plataformas de streaming, medidas que habían generado inconformidad entre empresas estadounidenses.
El funcionario evitó anticipar cuándo podrían concluir las negociaciones regionales, aunque sugirió que un eventual acuerdo con Canadá podría depender directamente de un entendimiento político entre Donald Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney.
“Quiero decir, la realidad es que, si el presidente y el primer ministro Carney, ya saben, tienen un entendimiento, estoy seguro de que podremos armar algo que tenga sentido para superar el escollo”, señaló.
Washington presiona cambios al T-MEC mientras el diálogo con Canadá sigue trabado
Washington.- Estados Unidos reportó avances en sus conversaciones comerciales con México para revisar diversos aspectos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), mientras que las gestiones con Canadá permanecen estancadas debido a la falta de acuerdos concretos que satisfagan las demandas de la administración del presidente Donald Trump.
Durante una participación en el Foro de Seguridad del Instituto Aspen, celebrado en Colorado, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que el diálogo con autoridades mexicanas mantiene un ritmo favorable y destacó la disposición de México para abordar los temas planteados por Washington. Sin embargo, insistió en que el creciente déficit comercial de Estados Unidos con su vecino del sur sigue siendo una de las principales preocupaciones de la Casa Blanca.
“Así que va bien con los mexicanos. Son bastante pragmáticos”, dijo Greer durante el encuentro. “Pero nuestro déficit comercial con México realmente es un desafío. Realmente es un problema”.
Las declaraciones ocurren previo a una nueva ronda de negociaciones bilaterales programada para la próxima semana en Ciudad de México, donde funcionarios de ambos países continuarán revisando posibles modificaciones al acuerdo comercial norteamericano.
El gobierno estadounidense busca introducir cambios que permitan reducir el desequilibrio comercial que mantiene con México. De acuerdo con cifras oficiales de Estados Unidos, el déficit alcanzó 197 mil millones de dólares durante 2025, cifra superior a la registrada un año antes.
En ese contexto, Greer adelantó que la administración de Trump analiza mecanismos para limitar el crecimiento de ese déficit mediante herramientas comerciales que podrían incluir aranceles, cuotas u otras medidas correctivas.
“Tengo un mandato del presidente para encontrar una forma, en cualquier acuerdo que alcancemos con México, de tener (…) aranceles o cuotas o lo que sea para intentar controlar eso”, afirmó.
Según explicó el funcionario, la intención es fortalecer la producción regional sin afectar de manera significativa las cadenas de suministro que actualmente conectan a los tres países de Norteamérica. La estrategia busca incentivar que una mayor proporción de los procesos manufactureros se realice dentro de Estados Unidos.
Uno de los temas más sensibles en la revisión del acuerdo corresponde al sector automotriz. Washington ha planteado endurecer las reglas de origen para garantizar una mayor participación de componentes fabricados en Estados Unidos y México, reduciendo la dependencia de insumos provenientes de Asia.
Aunque Greer evitó referirse directamente a propuestas específicas discutidas en rondas previas, reiteró que considera necesario fortalecer los requisitos de contenido regional en industrias clave, entre ellas la automotriz, la electrónica, los bienes industriales y el sector farmacéutico.
Las autoridades de ambos países también trabajan en la identificación de productos estratégicos cuya producción podría trasladarse nuevamente a Norteamérica como parte de los esfuerzos para reforzar la integración económica regional.
En contraste, el panorama con Canadá luce menos favorable. El representante comercial estadounidense reconoció que, pese a mantener contactos semanales con funcionarios canadienses, aún no existen avances que permitan iniciar una negociación formal sobre el futuro del T-MEC.
Greer explicó que ha presentado diversas propuestas al gobierno canadiense para mejorar la relación comercial bilateral, aunque consideró insuficientes las respuestas recibidas hasta ahora.
“Eso no es una concesión. No es avance. Es simplemente describir lo que hacemos ahora, que es hablar”, expresó al referirse a los encuentros periódicos entre ambas partes.
Aun así, reconoció como positivas algunas decisiones adoptadas recientemente por Canadá, entre ellas el retiro de una propuesta de impuesto a los servicios digitales y modificaciones relacionadas con regulaciones para plataformas de streaming, medidas que habían generado inconformidad entre empresas estadounidenses.
El funcionario evitó anticipar cuándo podrían concluir las negociaciones regionales, aunque sugirió que un eventual acuerdo con Canadá podría depender directamente de un entendimiento político entre Donald Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney.
“Quiero decir, la realidad es que, si el presidente y el primer ministro Carney, ya saben, tienen un entendimiento, estoy seguro de que podremos armar algo que tenga sentido para superar el escollo”, señaló.