La marcha que no representó a los jóvenes: ¿Realmente está inconforme la generación Z?

CIUDAD DE MÉXICO.- Las marchas del 15 y 20 de noviembre, atribuidas a la generación Z, reavivaron la idea de un descontento juvenil creciente. La primera reunió perfiles dispares y figuras del PRI y PAN, mientras que la segunda no superó las 200 personas. Aun así, ambas fueron presentadas como reflejo de una juventud inquieta. La pregunta es: ¿realmente la generación Z está tan molesta con el Gobierno federal?

Un informe mostrado recientemente por el Gobierno de México detalló que buena parte del impulso a estas marchas provino de redes digitales vinculadas a la red Atlas Network, al PRIAN y a operadores asociados a Ricardo Salinas Pliego. Se detectaron pagos fraccionados desde el extranjero, cientos de cuentas recién creadas y una operación coordinada para amplificar la narrativa de indignación juvenil.

El análisis reveló la participación de administradores de Argentina, Venezuela, España y Estados Unidos. Incluso se observaron más de 20 comunidades compradas que antes hablaban de temas ajenos a la política y que, de un mes a otro, comenzaron a publicar contra la Cuarta Transformación. El informe identificó ocho millones de bots operando con patrones sincronizados, distorsionando algoritmos y creando la percepción de un apoyo masivo inexistente. La marcha, pues, resultó una movilización más construida que espontánea.

En contraste, las encuestas muestran que los jóvenes mexicanos no figuran entre los sectores más inconformes. Latinobarómetro señala que la desconfianza juvenil hacia el Gobierno es de 54%, una de las más bajas en Latinoamérica. En 2018 era de 82%, lo que sugiere un cambio profundo en cómo los jóvenes se relacionan con las instituciones del país.

Según el mismo estudio, 73% de los jóvenes votaría hoy por la coalición gobernante, casi igual al promedio general. También confían más que otras generaciones en el Congreso, el Poder Judicial y el Instituto Electoral. Esta tendencia cuestiona la imagen de una juventud distanciada del Ejecutivo; por el contrario, parece acercarse más a él que antes.

La encuesta de Mitofsky (2025) confirma la misma línea: la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tiene un respaldo del 73% entre jóvenes de 18 a 29 años, un nivel alto incluso comparado con presidentes previos en su primer año. Ni las tensiones diplomáticas ni las supuestas afectaciones por la reforma judicial mermaron significativamente su aprobación, que se mantiene estable en este sector.

Pero apoyo no significa conformismo absoluto. Según el estudio “La Voz de los Jóvenes en el Contexto Electoral”, realizado en 2024 por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, 66.7% de los jóvenes cree que el Gobierno debe tener contrapesos y 60.3% prefiere votar por partidos distintos según el cargo.  Es decir, existe simpatía por la dirección actual, sí, pero combinada con una demanda clara de equilibrio democrático. 

Además, los jóvenes muestran inconformidades puntuales. Mitofsky señala que, si bien la inseguridad encabeza la lista de preocupación a nivel general de las personas con 55%, no ocupa el centro del mundo para los jóvenes. Entre la generación Z, solo 20% la considera el mayor problema. En cambio, según Latinobarómetro, 24% de los jóvenes señalan dificultades económicas y 15% menciona problemas laborales, como bajos salarios o empleos inestables, entre sus mayores preocupaciones. 

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI de este año refuerza esta narrativa, pues señala que 58.8% de los jóvenes trabaja en la informalidad y la desocupación juvenil, de 4.8%, supera al promedio nacional. Son datos que podrían explicar mucho más del ánimo juvenil que cualquier campaña digital.

Al final, los datos dibujan a una generación menos confrontada de lo que algunos discursos sugieren. La juventud combina respaldo mayoritario con un deseo de contrapesos y un fuerte reclamo por oportunidades económicas. La generación Z no está marcada por la rabia, sino por el interés en construir un futuro estable. Y sus movilizaciones, si ocurren, nacerán de esa búsqueda, no de estrategias digitales que intentan hablar por ellos.

Man in glasses with comic blue burst background

Esperanza Aguilera

La marcha que no representó a los jóvenes: ¿Realmente está inconforme la generación Z?

CIUDAD DE MÉXICO.- Las marchas del 15 y 20 de noviembre, atribuidas a la generación Z, reavivaron la idea de un descontento juvenil creciente. La primera reunió perfiles dispares y figuras del PRI y PAN, mientras que la segunda no superó las 200 personas. Aun así, ambas fueron presentadas como reflejo de una juventud inquieta. La pregunta es: ¿realmente la generación Z está tan molesta con el Gobierno federal?

Un informe mostrado recientemente por el Gobierno de México detalló que buena parte del impulso a estas marchas provino de redes digitales vinculadas a la red Atlas Network, al PRIAN y a operadores asociados a Ricardo Salinas Pliego. Se detectaron pagos fraccionados desde el extranjero, cientos de cuentas recién creadas y una operación coordinada para amplificar la narrativa de indignación juvenil.

El análisis reveló la participación de administradores de Argentina, Venezuela, España y Estados Unidos. Incluso se observaron más de 20 comunidades compradas que antes hablaban de temas ajenos a la política y que, de un mes a otro, comenzaron a publicar contra la Cuarta Transformación. El informe identificó ocho millones de bots operando con patrones sincronizados, distorsionando algoritmos y creando la percepción de un apoyo masivo inexistente. La marcha, pues, resultó una movilización más construida que espontánea.

En contraste, las encuestas muestran que los jóvenes mexicanos no figuran entre los sectores más inconformes. Latinobarómetro señala que la desconfianza juvenil hacia el Gobierno es de 54%, una de las más bajas en Latinoamérica. En 2018 era de 82%, lo que sugiere un cambio profundo en cómo los jóvenes se relacionan con las instituciones del país.

Según el mismo estudio, 73% de los jóvenes votaría hoy por la coalición gobernante, casi igual al promedio general. También confían más que otras generaciones en el Congreso, el Poder Judicial y el Instituto Electoral. Esta tendencia cuestiona la imagen de una juventud distanciada del Ejecutivo; por el contrario, parece acercarse más a él que antes.

La encuesta de Mitofsky (2025) confirma la misma línea: la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tiene un respaldo del 73% entre jóvenes de 18 a 29 años, un nivel alto incluso comparado con presidentes previos en su primer año. Ni las tensiones diplomáticas ni las supuestas afectaciones por la reforma judicial mermaron significativamente su aprobación, que se mantiene estable en este sector.

Pero apoyo no significa conformismo absoluto. Según el estudio “La Voz de los Jóvenes en el Contexto Electoral”, realizado en 2024 por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, 66.7% de los jóvenes cree que el Gobierno debe tener contrapesos y 60.3% prefiere votar por partidos distintos según el cargo.  Es decir, existe simpatía por la dirección actual, sí, pero combinada con una demanda clara de equilibrio democrático. 

Además, los jóvenes muestran inconformidades puntuales. Mitofsky señala que, si bien la inseguridad encabeza la lista de preocupación a nivel general de las personas con 55%, no ocupa el centro del mundo para los jóvenes. Entre la generación Z, solo 20% la considera el mayor problema. En cambio, según Latinobarómetro, 24% de los jóvenes señalan dificultades económicas y 15% menciona problemas laborales, como bajos salarios o empleos inestables, entre sus mayores preocupaciones. 

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI de este año refuerza esta narrativa, pues señala que 58.8% de los jóvenes trabaja en la informalidad y la desocupación juvenil, de 4.8%, supera al promedio nacional. Son datos que podrían explicar mucho más del ánimo juvenil que cualquier campaña digital.

Al final, los datos dibujan a una generación menos confrontada de lo que algunos discursos sugieren. La juventud combina respaldo mayoritario con un deseo de contrapesos y un fuerte reclamo por oportunidades económicas. La generación Z no está marcada por la rabia, sino por el interés en construir un futuro estable. Y sus movilizaciones, si ocurren, nacerán de esa búsqueda, no de estrategias digitales que intentan hablar por ellos.

Esperanza Aguilera

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)

Loading...