Reino Unido, Francia, Australia, Canadá y Noruega sancionan a Israel por ataques en Cisjordania
Londres – En una acción diplomática coordinada sin precedentes, los gobiernos de Reino Unido, Francia, Australia, Canadá y Noruega anunciaron la imposición de nuevas sanciones contra colonos israelíes considerados responsables de actos de violencia contra la población palestina en Cisjordania ocupada.
La medida busca frenar el aumento de ataques y el avance de asentamientos que, según los países involucrados, ponen en riesgo la estabilidad regional y las posibilidades de alcanzar una solución pacífica al conflicto.
Los cinco países emitieron una declaración conjunta en la que señalaron que los “colonos extremistas y violentos”, así como las redes que los respaldan, han actuado durante años con una “impunidad casi total”, perpetrando agresiones contra civiles palestinos, destruyendo propiedades y desplazando comunidades enteras.
Los gobiernos afirmaron que estas acciones constituyen graves violaciones a los derechos humanos y socavan la viabilidad de un futuro Estado palestino.
Las sanciones contemplan restricciones financieras, congelamiento de activos y prohibiciones de viaje contra individuos y organizaciones señaladas por financiar, facilitar o participar en actos de violencia en Cisjordania.
Además, algunos de los países involucrados anunciaron medidas adicionales contra personas relacionadas con la expansión de asentamientos considerados ilegales por gran parte de la comunidad internacional.
Los ministros de Relaciones Exteriores de las naciones participantes sostuvieron que Israel tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad de la población palestina y de llevar ante la justicia a quienes cometan actos violentos.
Asimismo, advirtieron que podrían adoptarse nuevas medidas si la situación continúa deteriorándose y no se observan acciones concretas para detener la violencia y la expansión de los asentamientos.
Por su parte, el gobierno israelí rechazó las sanciones y calificó las medidas como injustificadas. La Cancillería de Israel sostuvo que las decisiones responden a posturas políticas sobre el conflicto israelí-palestino y cuestionó que los países occidentales atribuyan la violencia únicamente a los colonos israelíes.
Mientras numerosos países y organismos internacionales consideran que su expansión contraviene el derecho internacional, Israel sostiene que existen fundamentos históricos y de seguridad para su permanencia en esos territorios.
En este contexto, las nuevas sanciones representan uno de los esfuerzos diplomáticos más relevantes de los últimos meses para presionar por una reducción de la violencia y mantener vigente la posibilidad de una solución de dos Estados para el conflicto entre israelíes y palestinos.
Reino Unido, Francia, Australia, Canadá y Noruega sancionan a Israel por ataques en Cisjordania
Londres – En una acción diplomática coordinada sin precedentes, los gobiernos de Reino Unido, Francia, Australia, Canadá y Noruega anunciaron la imposición de nuevas sanciones contra colonos israelíes considerados responsables de actos de violencia contra la población palestina en Cisjordania ocupada.
La medida busca frenar el aumento de ataques y el avance de asentamientos que, según los países involucrados, ponen en riesgo la estabilidad regional y las posibilidades de alcanzar una solución pacífica al conflicto.
Los cinco países emitieron una declaración conjunta en la que señalaron que los “colonos extremistas y violentos”, así como las redes que los respaldan, han actuado durante años con una “impunidad casi total”, perpetrando agresiones contra civiles palestinos, destruyendo propiedades y desplazando comunidades enteras.
Los gobiernos afirmaron que estas acciones constituyen graves violaciones a los derechos humanos y socavan la viabilidad de un futuro Estado palestino.
Las sanciones contemplan restricciones financieras, congelamiento de activos y prohibiciones de viaje contra individuos y organizaciones señaladas por financiar, facilitar o participar en actos de violencia en Cisjordania.
Además, algunos de los países involucrados anunciaron medidas adicionales contra personas relacionadas con la expansión de asentamientos considerados ilegales por gran parte de la comunidad internacional.
Los ministros de Relaciones Exteriores de las naciones participantes sostuvieron que Israel tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad de la población palestina y de llevar ante la justicia a quienes cometan actos violentos.
Asimismo, advirtieron que podrían adoptarse nuevas medidas si la situación continúa deteriorándose y no se observan acciones concretas para detener la violencia y la expansión de los asentamientos.
Por su parte, el gobierno israelí rechazó las sanciones y calificó las medidas como injustificadas. La Cancillería de Israel sostuvo que las decisiones responden a posturas políticas sobre el conflicto israelí-palestino y cuestionó que los países occidentales atribuyan la violencia únicamente a los colonos israelíes.
Mientras numerosos países y organismos internacionales consideran que su expansión contraviene el derecho internacional, Israel sostiene que existen fundamentos históricos y de seguridad para su permanencia en esos territorios.
En este contexto, las nuevas sanciones representan uno de los esfuerzos diplomáticos más relevantes de los últimos meses para presionar por una reducción de la violencia y mantener vigente la posibilidad de una solución de dos Estados para el conflicto entre israelíes y palestinos.