Devasta tormenta en Texas: 24 muertos, decenas de desaparecidos y una tragedia que arrasa Hill Country
REDACCIÓN.- Una tormenta de dimensiones históricas golpeó el corazón de Texas este viernes, dejando un saldo trágico de al menos 24 personas muertas y alrededor de 20 niñas desaparecidas que asistían a un campamento de verano en el condado de Kerr, una de las zonas más turísticas y vulnerables a inundaciones del estado.
La lluvia, inusualmente intensa, transformó en cuestión de horas los paisajes de Hill Country en una zona de desastre. En algunos puntos cayeron hasta 25 centímetros de agua durante la madrugada, provocando el desbordamiento del río Guadalupe. El meteoro arrasó con todo a su paso: viviendas, caminos, vehículos y, sobre todo, la tranquilidad de cientos de familias.
“El agua se mueve tan rápido que no vas a reconocer lo malo que es hasta que está encima de ti”, advirtió Bob Fogarty, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en Austin/San Antonio, al describir cómo el río subió más de seis metros en apenas dos horas antes de que los instrumentos dejaran de funcionar por la fuerza del caudal.
La desesperación se apoderó de redes sociales, donde familiares suplicaban noticias de sus seres queridos. En paralelo, cientos de rescatistas trabajaban contrarreloj. El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, informó que al menos 237 personas habían sido salvadas, muchas de ellas desde helicópteros y árboles. Nueve brigadas de rescate, 14 aeronaves y 12 drones recorrían la región buscando sobrevivientes.
El caos fue tal que muchas familias se enteraron del peligro ya con el agua dentro de sus casas. “Mi hijo y yo flotamos hasta un árbol donde nos aferramos, y mi novio y mi perro se alejaron flotando. Estuvo perdido por un tiempo, pero los encontramos”, narró Erin Burgess, residente de Ingram, al recordar cómo despertó por un trueno y minutos después su hogar se convertía en una trampa acuática.
Pero la tragedia también expuso fallas estructurales. “No recibimos ninguna alerta de emergencia. No hubo nada. Luego, un muro negro de muerte”, lamentó Matthew Stone, de Kerrville, al relatar cómo fue advertido por policías tocando puertas en plena madrugada, pero sin aviso previo por celular o sistemas de emergencia.
Consultado por la ausencia de un sistema de notificación oficial, el juez Rob Kelly del condado de Kerr se limitó a decir: “No tenemos un sistema de alerta”. Ante la insistencia de los medios, agregó: “Tengan la seguridad de que nadie sabía que venía este tipo de inundación. Tenemos inundaciones todo el tiempo. Este es el valle fluvial más peligroso de Estados Unidos”.
La comunidad de Texas Hill Country, famosa por su paisaje montañoso y el turismo fluvial, intenta recuperarse. “En general, es un río muy tranquilo con un agua azul clara realmente hermosa que ha atraído a la gente durante generaciones”, dijo Austin Dickson, director de la Fundación Comunitaria de la región. Sin embargo, recordó que la zona es conocida como el “corredor de las inundaciones repentinas” debido a la delgada capa de suelo que impide absorber el agua, intensificando los desastres.
En un centro de reunión en Ingram, entre lágrimas y abrazos, sobrevivientes eran recibidos por sus familias. Una niña con camiseta de “Camp Mystic” lloraba en los brazos de su madre. “Estaba horrorizado”, dijo Barry Adelman, quien tuvo que refugiarse en el ático con su nieto de 9 años y su abuela de 94. “Tenía que mirar a mi nieto a la cara y decirle que todo iba a estar bien, pero por dentro estaba muerto de miedo”.
La cifra de víctimas podría aumentar conforme avanzan los operativos. Las autoridades insisten en que se trata de una situación en desarrollo. Mientras tanto, el dolor y la impotencia recorren Texas, en medio de una tragedia que pudo haberse anticipado.
Devasta tormenta en Texas: 24 muertos, decenas de desaparecidos y una tragedia que arrasa Hill Country
REDACCIÓN.- Una tormenta de dimensiones históricas golpeó el corazón de Texas este viernes, dejando un saldo trágico de al menos 24 personas muertas y alrededor de 20 niñas desaparecidas que asistían a un campamento de verano en el condado de Kerr, una de las zonas más turísticas y vulnerables a inundaciones del estado.
La lluvia, inusualmente intensa, transformó en cuestión de horas los paisajes de Hill Country en una zona de desastre. En algunos puntos cayeron hasta 25 centímetros de agua durante la madrugada, provocando el desbordamiento del río Guadalupe. El meteoro arrasó con todo a su paso: viviendas, caminos, vehículos y, sobre todo, la tranquilidad de cientos de familias.
“El agua se mueve tan rápido que no vas a reconocer lo malo que es hasta que está encima de ti”, advirtió Bob Fogarty, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en Austin/San Antonio, al describir cómo el río subió más de seis metros en apenas dos horas antes de que los instrumentos dejaran de funcionar por la fuerza del caudal.
La desesperación se apoderó de redes sociales, donde familiares suplicaban noticias de sus seres queridos. En paralelo, cientos de rescatistas trabajaban contrarreloj. El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, informó que al menos 237 personas habían sido salvadas, muchas de ellas desde helicópteros y árboles. Nueve brigadas de rescate, 14 aeronaves y 12 drones recorrían la región buscando sobrevivientes.
El caos fue tal que muchas familias se enteraron del peligro ya con el agua dentro de sus casas. “Mi hijo y yo flotamos hasta un árbol donde nos aferramos, y mi novio y mi perro se alejaron flotando. Estuvo perdido por un tiempo, pero los encontramos”, narró Erin Burgess, residente de Ingram, al recordar cómo despertó por un trueno y minutos después su hogar se convertía en una trampa acuática.
Pero la tragedia también expuso fallas estructurales. “No recibimos ninguna alerta de emergencia. No hubo nada. Luego, un muro negro de muerte”, lamentó Matthew Stone, de Kerrville, al relatar cómo fue advertido por policías tocando puertas en plena madrugada, pero sin aviso previo por celular o sistemas de emergencia.
Consultado por la ausencia de un sistema de notificación oficial, el juez Rob Kelly del condado de Kerr se limitó a decir: “No tenemos un sistema de alerta”. Ante la insistencia de los medios, agregó: “Tengan la seguridad de que nadie sabía que venía este tipo de inundación. Tenemos inundaciones todo el tiempo. Este es el valle fluvial más peligroso de Estados Unidos”.
La comunidad de Texas Hill Country, famosa por su paisaje montañoso y el turismo fluvial, intenta recuperarse. “En general, es un río muy tranquilo con un agua azul clara realmente hermosa que ha atraído a la gente durante generaciones”, dijo Austin Dickson, director de la Fundación Comunitaria de la región. Sin embargo, recordó que la zona es conocida como el “corredor de las inundaciones repentinas” debido a la delgada capa de suelo que impide absorber el agua, intensificando los desastres.
En un centro de reunión en Ingram, entre lágrimas y abrazos, sobrevivientes eran recibidos por sus familias. Una niña con camiseta de “Camp Mystic” lloraba en los brazos de su madre. “Estaba horrorizado”, dijo Barry Adelman, quien tuvo que refugiarse en el ático con su nieto de 9 años y su abuela de 94. “Tenía que mirar a mi nieto a la cara y decirle que todo iba a estar bien, pero por dentro estaba muerto de miedo”.
La cifra de víctimas podría aumentar conforme avanzan los operativos. Las autoridades insisten en que se trata de una situación en desarrollo. Mientras tanto, el dolor y la impotencia recorren Texas, en medio de una tragedia que pudo haberse anticipado.