Descubre INAH antigua aldea pima de la Misión de Cocóspera en Sonora

Sonora.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió los vestigios de la primera aldea pima vinculada a la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, un asentamiento fundado por el jesuita Eusebio Francisco Kino a finales del siglo XVII en la sierra de Sonora.

El hallazgo fue realizado durante trabajos arqueológicos asociados al proyecto de Salvamento Ferroviario Ímuris-Nogales, en una zona ubicada entre los poblados de Ímuris y Cananea. Los restos fueron encontrados a aproximadamente 100 metros del antiguo templo misional, uno de los pocos inmuebles de origen jesuita que permanecen en la región conocida históricamente como la Pimería Alta.

La investigación permitió localizar espacios habitacionales y comunitarios pertenecientes a los primeros años del periodo misional, con evidencias que muestran la convivencia de tradiciones indígenas y europeas. El descubrimiento de la Misión de Cocóspera aporta nueva información sobre la vida cotidiana, las prácticas alimentarias y los procesos de adaptación cultural de los pimas himeris durante la llegada de los jesuitas.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, afirmó que “el trabajo del INAH en Sonora muestra la importancia del salvamento arqueológico para proteger el patrimonio, producir conocimiento y recuperar memorias que permanecieron ocultas durante siglos. Este hallazgo permite acercarnos a la vida cotidiana de los pueblos himeris y reconocer, a través de sus espacios, objetos y prácticas, una historia de resistencia, adaptación y permanencia cultural”.

Los arqueólogos identificaron el asentamiento en un área cercana a los 800 metros cuadrados, donde permanecieron ocultas estructuras habitacionales bajo un mezquital durante más de tres siglos. De acuerdo con los especialistas, algunas viviendas fueron construidas con adobe y conservaron una distribución interna relacionada con las costumbres indígenas, como la presencia de fogones centrales.

Además, se registraron evidencias de construcciones temporales elaboradas con técnicas nativas, así como 20 hornos utilizados para la preparación de alimentos. En estos espacios fueron encontrados restos de animales como vacas, cerdos, ovejas, venados, perros, gallinas, guajolotes, burros y caballos, junto con herramientas de piedra y metal empleadas para su procesamiento.

Los materiales recuperados también incluyen restos de amaranto, maíz, cactus y quelites, elementos que permiten conocer la alimentación de los habitantes de la Misión de Cocóspera durante los primeros años del contacto entre las comunidades pimas y el sistema misional.

El arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez explicó que la diversidad de restos animales refleja prácticas propias de los pueblos originarios frente a los cambios introducidos por los europeos. “ya que los españoles no se comían a los caballos, y aquí se encontraron restos cocinados de todo tipo de animales”.

Por su parte, el arqueólogo Tomás Pérez Reyes destacó el hallazgo de numerosas puntas de flecha distribuidas en el sitio, una evidencia de que los pimas himeris conservaron parte de sus prácticas tradicionales después del establecimiento jesuita. También se localizaron ornamentos elaborados con conchas del Golfo de California, utilizados junto con cruces y medallas cristianas.

“Las localizamos por todas partes, lo que es prueba material de que los pimas himeris las siguieron empleando después de que los jesuitas se asentaron en Cocóspera. Asimismo, se hallaron ornamentos hechos con conchas del Golfo de California, utilizados al mismo tiempo que cruces y medallas cristianas.

“Todos estos materiales son evidencia de un periodo convulso, de una beligerante resistencia, transformación y adaptación cultural que enfrentaron los himeris al momento de ser reducidos por los jesuitas, en pueblos de misión”, finaliza.

Tras la expulsión de los jesuitas de la Nueva España en 1769, los franciscanos asumieron la administración de la Misión de Cocóspera y realizaron modificaciones al templo original. A finales del siglo XVIII, el edificio fue renovado con ladrillos, recubrimientos de cal, altares decorados y pintura mural, elementos que forman parte de la estructura que aún permanece visible.

El INAH señaló que este descubrimiento amplía el conocimiento histórico sobre la Misión de Cocóspera y permite recuperar la memoria de los pueblos pimas himeris, cuyos espacios de vida permanecieron ocultos durante siglos.

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Redacción

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Descubre INAH antigua aldea pima de la Misión de Cocóspera en Sonora

Sonora.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió los vestigios de la primera aldea pima vinculada a la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, un asentamiento fundado por el jesuita Eusebio Francisco Kino a finales del siglo XVII en la sierra de Sonora.

El hallazgo fue realizado durante trabajos arqueológicos asociados al proyecto de Salvamento Ferroviario Ímuris-Nogales, en una zona ubicada entre los poblados de Ímuris y Cananea. Los restos fueron encontrados a aproximadamente 100 metros del antiguo templo misional, uno de los pocos inmuebles de origen jesuita que permanecen en la región conocida históricamente como la Pimería Alta.

La investigación permitió localizar espacios habitacionales y comunitarios pertenecientes a los primeros años del periodo misional, con evidencias que muestran la convivencia de tradiciones indígenas y europeas. El descubrimiento de la Misión de Cocóspera aporta nueva información sobre la vida cotidiana, las prácticas alimentarias y los procesos de adaptación cultural de los pimas himeris durante la llegada de los jesuitas.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, afirmó que “el trabajo del INAH en Sonora muestra la importancia del salvamento arqueológico para proteger el patrimonio, producir conocimiento y recuperar memorias que permanecieron ocultas durante siglos. Este hallazgo permite acercarnos a la vida cotidiana de los pueblos himeris y reconocer, a través de sus espacios, objetos y prácticas, una historia de resistencia, adaptación y permanencia cultural”.

Los arqueólogos identificaron el asentamiento en un área cercana a los 800 metros cuadrados, donde permanecieron ocultas estructuras habitacionales bajo un mezquital durante más de tres siglos. De acuerdo con los especialistas, algunas viviendas fueron construidas con adobe y conservaron una distribución interna relacionada con las costumbres indígenas, como la presencia de fogones centrales.

Además, se registraron evidencias de construcciones temporales elaboradas con técnicas nativas, así como 20 hornos utilizados para la preparación de alimentos. En estos espacios fueron encontrados restos de animales como vacas, cerdos, ovejas, venados, perros, gallinas, guajolotes, burros y caballos, junto con herramientas de piedra y metal empleadas para su procesamiento.

Los materiales recuperados también incluyen restos de amaranto, maíz, cactus y quelites, elementos que permiten conocer la alimentación de los habitantes de la Misión de Cocóspera durante los primeros años del contacto entre las comunidades pimas y el sistema misional.

El arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez explicó que la diversidad de restos animales refleja prácticas propias de los pueblos originarios frente a los cambios introducidos por los europeos. “ya que los españoles no se comían a los caballos, y aquí se encontraron restos cocinados de todo tipo de animales”.

Por su parte, el arqueólogo Tomás Pérez Reyes destacó el hallazgo de numerosas puntas de flecha distribuidas en el sitio, una evidencia de que los pimas himeris conservaron parte de sus prácticas tradicionales después del establecimiento jesuita. También se localizaron ornamentos elaborados con conchas del Golfo de California, utilizados junto con cruces y medallas cristianas.

“Las localizamos por todas partes, lo que es prueba material de que los pimas himeris las siguieron empleando después de que los jesuitas se asentaron en Cocóspera. Asimismo, se hallaron ornamentos hechos con conchas del Golfo de California, utilizados al mismo tiempo que cruces y medallas cristianas.

“Todos estos materiales son evidencia de un periodo convulso, de una beligerante resistencia, transformación y adaptación cultural que enfrentaron los himeris al momento de ser reducidos por los jesuitas, en pueblos de misión”, finaliza.

Tras la expulsión de los jesuitas de la Nueva España en 1769, los franciscanos asumieron la administración de la Misión de Cocóspera y realizaron modificaciones al templo original. A finales del siglo XVIII, el edificio fue renovado con ladrillos, recubrimientos de cal, altares decorados y pintura mural, elementos que forman parte de la estructura que aún permanece visible.

El INAH señaló que este descubrimiento amplía el conocimiento histórico sobre la Misión de Cocóspera y permite recuperar la memoria de los pueblos pimas himeris, cuyos espacios de vida permanecieron ocultos durante siglos.

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