Gobierno de México plantea regular algoritmos y diseño de plataformas digitales para proteger a niñas, niños y adolescentes
Ciudad de México – El Gobierno de México abrió el debate sobre la regulación del uso de dispositivos digitales por parte de niñas, niños y adolescentes, al señalar que el problema no se limita al tiempo que pasan frente a una pantalla, sino al diseño de las plataformas digitales y los algoritmos que influyen en el comportamiento de los usuarios.
Durante la Mañanera del Pueblo, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, especialistas internacionales y la presidenta Claudia Sheinbaum coincidieron en que se trata de un asunto de salud pública que requiere acciones regulatorias.
El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, afirmó que en la discusión sobre la regulación de dispositivos digitales es indispensable considerar el papel de los algoritmos, ya que éstos no son herramientas neutrales, sino sistemas diseñados para interactuar con las personas, captar su atención y modificar conductas.
“Estamos frente a una relación desigual porque las familias tienen que enfrentar a las grandes empresas que tienen todos los datos, todos los especialistas y tienen el diseño de los algoritmos. Por lo tanto, estamos frente a un problema de salud pública, que no es una cuestión nada más de autorregulación; se requieren acciones colectivas”, sostuvo.
Durante el encuentro participó el psicólogo social y catedrático de la Universidad de Nueva York, Jonathan Haidt, autor del libro La generación ansiosa, quien explicó que durante años existió la creencia de que el acceso temprano a dispositivos tecnológicos favorecería el desarrollo intelectual de la niñez. Sin embargo, dijo, investigaciones recientes muestran que la exposición excesiva a estos dispositivos puede generar efectos negativos como ansiedad, problemas emocionales y una mayor vulnerabilidad ante situaciones como la extorsión y otros riesgos en línea.
Haidt recomendó que las políticas públicas se enfoquen en regular el diseño de las plataformas digitales y no únicamente los contenidos que circulan en ellas.
“Centrarse en el diseño de las plataformas, no en regular o prohibir contenidos. Podríamos aprovechar el ejemplo de Indonesia, que enumera las funcionalidades inapropiadas para los niños, como hablar con desconocidos”, señaló.
El especialista enfatizó que el objetivo no es retirar completamente los teléfonos celulares a las infancias, sino recuperar espacios de convivencia y desarrollo en el mundo real.
“Este viaje no se trata de quitarles los teléfonos. Se trata de recuperar la infancia en el mundo real para todos nuestros hijos”, expresó.
Por su parte, el experto en seguridad digital Arturo Béjar explicó que las principales plataformas de redes sociales incorporan mecanismos diseñados para mantener a las personas conectadas el mayor tiempo posible, lo que incrementa su capacidad adictiva, especialmente entre niñas, niños y adolescentes.
Entre estas funciones mencionó el scroll infinito, la reproducción automática de videos, las recomendaciones algorítmicas basadas en el comportamiento del usuario, las notificaciones constantes, los contadores de popularidad y los mecanismos de comparación social.
“Esto es un algoritmo que captura la atención y, mientras más tiempo pasas ahí, más daño te causa”, afirmó.
Béjar señaló que las empresas desarrolladoras de redes sociales suelen deslindarse de las consecuencias derivadas del uso de sus plataformas al sostener que sus productos son seguros, por lo que consideró necesario que la regulación se concentre en el diseño de estas herramientas digitales.
Asimismo, compartió una experiencia personal al señalar que, cuando su hija le pidió abrir una cuenta en Instagram, desconocía que la plataforma estaba diseñada para generar altos niveles de permanencia y dependencia entre sus usuarios.
En ese sentido, recomendó a madres, padres y tutores establecer límites en el uso de dispositivos sin responsabilizar únicamente a las niñas y niños, ya que el diseño de las plataformas favorece conductas de consumo constante.
Durante su intervención, Jonathan Haidt también advirtió sobre los riesgos del uso de dispositivos digitales en menores de seis años, al señalar que la exposición temprana a pantallas genera una liberación inmediata de dopamina que puede afectar el desarrollo cerebral.
“Lo que sabemos es que estas pantallas son un chupón digital; por eso no se los debemos dar. Nuestra recomendación es tratar este tema como un problema de salud pública”, indicó.
Respecto a la edad adecuada para que una niña o un niño utilice un teléfono celular, Haidt respondió que debería ocurrir “cuando los padres quieran que sus hijos dejen de leer libros”, una reflexión con la que buscó destacar la importancia de privilegiar actividades presenciales durante la infancia.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo coincidió en que el acceso a dispositivos móviles es una realidad en prácticamente todo el país, incluso en comunidades apartadas, por lo que consideró necesario abordar el problema desde una perspectiva estructural.
“Cuando voy a la Sierra Tarahumara, niñas y niños, y jóvenes tienen un celular; no todos, obviamente, pero un porcentaje muy alto lo tiene la mamá o el papá y se le deja a la niña o al niño. Entonces, parte de lo que discutimos hoy es que no solo es un problema personal, es un diseño que provoca adicción”, expresó.
La mandataria informó que su administración ya mantiene diálogo con empresas propietarias de plataformas digitales en temas relacionados con la captación de jóvenes por parte de grupos delictivos y la violencia contra las mujeres.
No obstante, reconoció que aún no existe una conversación específica con estas compañías sobre el diseño de sus algoritmos y el impacto que generan en la salud mental de niñas, niños y adolescentes.
Gobierno de México plantea regular algoritmos y diseño de plataformas digitales para proteger a niñas, niños y adolescentes
Ciudad de México – El Gobierno de México abrió el debate sobre la regulación del uso de dispositivos digitales por parte de niñas, niños y adolescentes, al señalar que el problema no se limita al tiempo que pasan frente a una pantalla, sino al diseño de las plataformas digitales y los algoritmos que influyen en el comportamiento de los usuarios.
Durante la Mañanera del Pueblo, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, especialistas internacionales y la presidenta Claudia Sheinbaum coincidieron en que se trata de un asunto de salud pública que requiere acciones regulatorias.
El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, afirmó que en la discusión sobre la regulación de dispositivos digitales es indispensable considerar el papel de los algoritmos, ya que éstos no son herramientas neutrales, sino sistemas diseñados para interactuar con las personas, captar su atención y modificar conductas.
“Estamos frente a una relación desigual porque las familias tienen que enfrentar a las grandes empresas que tienen todos los datos, todos los especialistas y tienen el diseño de los algoritmos. Por lo tanto, estamos frente a un problema de salud pública, que no es una cuestión nada más de autorregulación; se requieren acciones colectivas”, sostuvo.
Durante el encuentro participó el psicólogo social y catedrático de la Universidad de Nueva York, Jonathan Haidt, autor del libro La generación ansiosa, quien explicó que durante años existió la creencia de que el acceso temprano a dispositivos tecnológicos favorecería el desarrollo intelectual de la niñez. Sin embargo, dijo, investigaciones recientes muestran que la exposición excesiva a estos dispositivos puede generar efectos negativos como ansiedad, problemas emocionales y una mayor vulnerabilidad ante situaciones como la extorsión y otros riesgos en línea.
Haidt recomendó que las políticas públicas se enfoquen en regular el diseño de las plataformas digitales y no únicamente los contenidos que circulan en ellas.
“Centrarse en el diseño de las plataformas, no en regular o prohibir contenidos. Podríamos aprovechar el ejemplo de Indonesia, que enumera las funcionalidades inapropiadas para los niños, como hablar con desconocidos”, señaló.
El especialista enfatizó que el objetivo no es retirar completamente los teléfonos celulares a las infancias, sino recuperar espacios de convivencia y desarrollo en el mundo real.
“Este viaje no se trata de quitarles los teléfonos. Se trata de recuperar la infancia en el mundo real para todos nuestros hijos”, expresó.
Por su parte, el experto en seguridad digital Arturo Béjar explicó que las principales plataformas de redes sociales incorporan mecanismos diseñados para mantener a las personas conectadas el mayor tiempo posible, lo que incrementa su capacidad adictiva, especialmente entre niñas, niños y adolescentes.
Entre estas funciones mencionó el scroll infinito, la reproducción automática de videos, las recomendaciones algorítmicas basadas en el comportamiento del usuario, las notificaciones constantes, los contadores de popularidad y los mecanismos de comparación social.
“Esto es un algoritmo que captura la atención y, mientras más tiempo pasas ahí, más daño te causa”, afirmó.
Béjar señaló que las empresas desarrolladoras de redes sociales suelen deslindarse de las consecuencias derivadas del uso de sus plataformas al sostener que sus productos son seguros, por lo que consideró necesario que la regulación se concentre en el diseño de estas herramientas digitales.
Asimismo, compartió una experiencia personal al señalar que, cuando su hija le pidió abrir una cuenta en Instagram, desconocía que la plataforma estaba diseñada para generar altos niveles de permanencia y dependencia entre sus usuarios.
En ese sentido, recomendó a madres, padres y tutores establecer límites en el uso de dispositivos sin responsabilizar únicamente a las niñas y niños, ya que el diseño de las plataformas favorece conductas de consumo constante.
Durante su intervención, Jonathan Haidt también advirtió sobre los riesgos del uso de dispositivos digitales en menores de seis años, al señalar que la exposición temprana a pantallas genera una liberación inmediata de dopamina que puede afectar el desarrollo cerebral.
“Lo que sabemos es que estas pantallas son un chupón digital; por eso no se los debemos dar. Nuestra recomendación es tratar este tema como un problema de salud pública”, indicó.
Respecto a la edad adecuada para que una niña o un niño utilice un teléfono celular, Haidt respondió que debería ocurrir “cuando los padres quieran que sus hijos dejen de leer libros”, una reflexión con la que buscó destacar la importancia de privilegiar actividades presenciales durante la infancia.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo coincidió en que el acceso a dispositivos móviles es una realidad en prácticamente todo el país, incluso en comunidades apartadas, por lo que consideró necesario abordar el problema desde una perspectiva estructural.
“Cuando voy a la Sierra Tarahumara, niñas y niños, y jóvenes tienen un celular; no todos, obviamente, pero un porcentaje muy alto lo tiene la mamá o el papá y se le deja a la niña o al niño. Entonces, parte de lo que discutimos hoy es que no solo es un problema personal, es un diseño que provoca adicción”, expresó.
La mandataria informó que su administración ya mantiene diálogo con empresas propietarias de plataformas digitales en temas relacionados con la captación de jóvenes por parte de grupos delictivos y la violencia contra las mujeres.
No obstante, reconoció que aún no existe una conversación específica con estas compañías sobre el diseño de sus algoritmos y el impacto que generan en la salud mental de niñas, niños y adolescentes.