Obesidad y sobrepeso ponen en alerta la salud de los adultos en Chiapas

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas – El sobrepeso y la obesidad representan uno de los principales retos de salud pública en Chiapas, donde alrededor de siete de cada 10 adultos viven con alguna de estas condiciones.

El problema también alcanza a la población infantil: entre los niños en edad escolar, la proporción de quienes presentan sobrepeso u obesidad llega a 43 por ciento.

Datos correspondientes al primer trimestre de 2026 señalan que 25.6 por ciento de la población chiapaneca presenta obesidad, lo que equivale a más de un millón 385 mil personas. A este panorama se suman los 12 mil 305 nuevos casos de obesidad registrados por la Secretaría de Salud de Chiapas.

El incremento del exceso de peso también representa un factor de riesgo para enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, padecimientos que requieren atención médica constante y pueden generar complicaciones cuando no son controlados adecuadamente.

Para el nutriólogo Ángel Mora, las causas de esta problemática van más allá de una cuestión exclusivamente médica. Factores económicos y sociales, así como los hábitos alimenticios adquiridos desde los primeros años de vida, influyen en la alimentación y en el aumento de peso de la población.

Entre los aspectos que generan mayor preocupación se encuentra el consumo de bebidas azucaradas. En Chiapas se estima un consumo promedio de 821 litros por persona al año, situación que refleja la presencia frecuente de refrescos y otras bebidas con altos contenidos de azúcar en la alimentación cotidiana.

El especialista advirtió que el consumo habitual de estos productos, junto con alimentos de bajo valor nutricional, puede favorecer la formación de hábitos poco saludables desde el hogar.

Ante este escenario, consideró necesario fortalecer las estrategias de prevención y educación alimentaria, principalmente entre niñas, niños y adolescentes. El objetivo es que las familias conozcan los riesgos asociados con el consumo excesivo de azúcar y puedan adoptar hábitos más saludables.

El desafío para Chiapas, señaló, no consiste únicamente en reducir el peso corporal, sino en prevenir que los malos hábitos alimenticios se establezcan desde la infancia y terminen incrementando, con el paso de los años, la carga de enfermedades crónicas en la entidad.

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David Hernandez

Obesidad y sobrepeso ponen en alerta la salud de los adultos en Chiapas

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas – El sobrepeso y la obesidad representan uno de los principales retos de salud pública en Chiapas, donde alrededor de siete de cada 10 adultos viven con alguna de estas condiciones.

El problema también alcanza a la población infantil: entre los niños en edad escolar, la proporción de quienes presentan sobrepeso u obesidad llega a 43 por ciento.

Datos correspondientes al primer trimestre de 2026 señalan que 25.6 por ciento de la población chiapaneca presenta obesidad, lo que equivale a más de un millón 385 mil personas. A este panorama se suman los 12 mil 305 nuevos casos de obesidad registrados por la Secretaría de Salud de Chiapas.

El incremento del exceso de peso también representa un factor de riesgo para enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, padecimientos que requieren atención médica constante y pueden generar complicaciones cuando no son controlados adecuadamente.

Para el nutriólogo Ángel Mora, las causas de esta problemática van más allá de una cuestión exclusivamente médica. Factores económicos y sociales, así como los hábitos alimenticios adquiridos desde los primeros años de vida, influyen en la alimentación y en el aumento de peso de la población.

Entre los aspectos que generan mayor preocupación se encuentra el consumo de bebidas azucaradas. En Chiapas se estima un consumo promedio de 821 litros por persona al año, situación que refleja la presencia frecuente de refrescos y otras bebidas con altos contenidos de azúcar en la alimentación cotidiana.

El especialista advirtió que el consumo habitual de estos productos, junto con alimentos de bajo valor nutricional, puede favorecer la formación de hábitos poco saludables desde el hogar.

Ante este escenario, consideró necesario fortalecer las estrategias de prevención y educación alimentaria, principalmente entre niñas, niños y adolescentes. El objetivo es que las familias conozcan los riesgos asociados con el consumo excesivo de azúcar y puedan adoptar hábitos más saludables.

El desafío para Chiapas, señaló, no consiste únicamente en reducir el peso corporal, sino en prevenir que los malos hábitos alimenticios se establezcan desde la infancia y terminen incrementando, con el paso de los años, la carga de enfermedades crónicas en la entidad.

David Hernandez

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