Rompe empate el Senado de EU y aprueba polémica reforma fiscal impulsada por Trump
Washington, 1 de julio de 2025.— Con el voto decisivo del vicepresidente JD Vance, el Senado de Estados Unidos aprobó por un estrecho margen el ambicioso paquete de recortes fiscales y ajustes presupuestales propuesto por el presidente Donald Trump, tras una maratónica y tensa jornada legislativa que mantuvo en vilo al Capitolio durante el fin de semana.
El desempate 50-50 evidenció las divisiones internas incluso dentro del Partido Republicano. Tres senadores de esa bancada —Thom Tillis (Carolina del Norte), Susan Collins (Maine) y Rand Paul (Kentucky)— se desmarcaron del proyecto por diferencias sobre temas de salud pública y disciplina fiscal. La reforma, denominada oficialmente “El Gran Hermoso Proyecto de Ley”, regresa ahora a la Cámara de Representantes, donde enfrenta nuevos retos por los cambios introducidos en el Senado, en particular sobre Medicaid.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune (Dakota del Sur), condujo intensas negociaciones de madrugada para amarrar los votos necesarios. La atención se centró en legisladores clave como Lisa Murkowski, quien buscó asegurar protecciones para su estado, y en los senadores conservadores que exigían mayores recortes, especialmente en programas sociales.
La propuesta legislativa contempla recortes fiscales por 4.5 billones de dólares, incluyendo la extensión de las tasas de 2017 y nuevas exenciones, como la eliminación de impuestos sobre propinas. Al mismo tiempo, prevé recortes al gasto social por 1.2 billones, principalmente en Medicaid y cupones de alimentos, mediante la imposición de requisitos laborales más estrictos para los beneficiarios.
La Oficina de Presupuesto del Congreso advirtió que la iniciativa podría dejar sin cobertura médica a 11.8 millones de personas para 2034 y aumentar el déficit federal en 3.3 billones de dólares en una década. El proyecto también elimina incentivos fiscales para energías renovables y redirige 350 mil millones de dólares a seguridad fronteriza y deportaciones, parcialmente financiados con nuevas tarifas a migrantes.
Desde la oposición, el líder demócrata Chuck Schumer calificó el plan como impopular y fiscalmente irresponsable, mientras la senadora Patty Murray criticó lo que denominó “matemáticas mágicas” usadas por los republicanos para maquillar el impacto fiscal de la reforma. Los demócratas, sin mayoría, lograron retrasar el proceso con tácticas legislativas como la lectura completa del documento de 940 páginas, que tomó 16 horas.
Pese a sus objeciones públicas sobre los recortes, Trump celebró el avance legislativo y afirmó: “No quiero volverme loco con los recortes… pero tenemos que hacerlo”. Su gobierno busca que la ley esté lista antes del 4 de julio.
Rompe empate el Senado de EU y aprueba polémica reforma fiscal impulsada por Trump
Washington, 1 de julio de 2025.— Con el voto decisivo del vicepresidente JD Vance, el Senado de Estados Unidos aprobó por un estrecho margen el ambicioso paquete de recortes fiscales y ajustes presupuestales propuesto por el presidente Donald Trump, tras una maratónica y tensa jornada legislativa que mantuvo en vilo al Capitolio durante el fin de semana.
El desempate 50-50 evidenció las divisiones internas incluso dentro del Partido Republicano. Tres senadores de esa bancada —Thom Tillis (Carolina del Norte), Susan Collins (Maine) y Rand Paul (Kentucky)— se desmarcaron del proyecto por diferencias sobre temas de salud pública y disciplina fiscal. La reforma, denominada oficialmente “El Gran Hermoso Proyecto de Ley”, regresa ahora a la Cámara de Representantes, donde enfrenta nuevos retos por los cambios introducidos en el Senado, en particular sobre Medicaid.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune (Dakota del Sur), condujo intensas negociaciones de madrugada para amarrar los votos necesarios. La atención se centró en legisladores clave como Lisa Murkowski, quien buscó asegurar protecciones para su estado, y en los senadores conservadores que exigían mayores recortes, especialmente en programas sociales.
La propuesta legislativa contempla recortes fiscales por 4.5 billones de dólares, incluyendo la extensión de las tasas de 2017 y nuevas exenciones, como la eliminación de impuestos sobre propinas. Al mismo tiempo, prevé recortes al gasto social por 1.2 billones, principalmente en Medicaid y cupones de alimentos, mediante la imposición de requisitos laborales más estrictos para los beneficiarios.
La Oficina de Presupuesto del Congreso advirtió que la iniciativa podría dejar sin cobertura médica a 11.8 millones de personas para 2034 y aumentar el déficit federal en 3.3 billones de dólares en una década. El proyecto también elimina incentivos fiscales para energías renovables y redirige 350 mil millones de dólares a seguridad fronteriza y deportaciones, parcialmente financiados con nuevas tarifas a migrantes.
Desde la oposición, el líder demócrata Chuck Schumer calificó el plan como impopular y fiscalmente irresponsable, mientras la senadora Patty Murray criticó lo que denominó “matemáticas mágicas” usadas por los republicanos para maquillar el impacto fiscal de la reforma. Los demócratas, sin mayoría, lograron retrasar el proceso con tácticas legislativas como la lectura completa del documento de 940 páginas, que tomó 16 horas.
Pese a sus objeciones públicas sobre los recortes, Trump celebró el avance legislativo y afirmó: “No quiero volverme loco con los recortes… pero tenemos que hacerlo”. Su gobierno busca que la ley esté lista antes del 4 de julio.